LA CASA ENCANTADA

Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la puerta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después, volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a empezar su conversación con el anciano.

Pocas semanas más tarde, la joven se dirigía en automóvil a Litchfield, donde se realizaba una fiesta de fin de semana. De pronto, dio un tirón a la manga del conductor y le pidió que detuviera el automóvil. Allí, a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campestre de su sueño.

-Espéreme un momento -suplicó, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente. Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos detalles menores recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondió a su llamada.

-Dígame -dijo ella-, ¿se vende esta casa?

-Sí -respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Esta casa, hija mía, está frecuentada por un fantasma!

-Un fantasma -repitió la muchacha-. Santo Dios, ¿y quién es?

-Usted -dijo el anciano y cerró suavemente la puerta.

Dedicado a todos los fantasmas que no saben que lo son.

TZI

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Una respuesta a LA CASA ENCANTADA

  1. manuel dijo:

    hay muchas personas que van por la vida creyendo que están vivos, pero los hay muchos más que la viven pensando en que son otros, que el resto de la gente les ve como grandes hombres, importantes y sabios. Pero sabemos como en el cuento, que están desnudos, y sus cabezas vacías, se engañan, y piensan que les respetamos, pero sólo es miedo ( o precaución) de sus guardaespaldas, o mejor, de sus matones. Sin ellos no serían nada, por eso no se atreven a salir sin ellos.
    Y lo peor de todo es que están en el gobierno.

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