CUENTO DE FAETÓN

“La llave de la puerta que nos separa de la naturaleza interior está enmohecida desde el Diluvio”, dice Gustav Meyrinck. Pero, según el ucraniano Nicolai Danilovich Rudenko, no lo está por culpa nuestra. Fue un error de las Inteligencias del planeta Faetón. Y ahora, ellas ya no nos perjudican, y podremos ganar la partida. Tuvimos otras civilizaciones, conocedoras de las ciencias y de las técnicas. Fueron destruidas por la explosión de Faetón. Pero, de hoy en adelante, estaremos libres de la amenaza de estos apocalipsis. ¿Hubo fines del mundo? Ya no los habrá más. Nuestra civilización es la buena. No es mortal. O, al menos, sólo depende de nosotros que lo sea.

En 1959, los astrónomos de Checoslovaquia pudieron determinar el origen de un meteorito que cayó en su país. El proyectil cósmico procedía, según su trayectoria, de algún lugar situado entre Marte y Júpiter. Vino a sumarse a los millares de asteroides caídos en aquellos parajes desde principios del siglo XIX. Era, según se cree, un ínfimo fragmento del planeta Faetón, que desapareció del cielo en tiempos remotos. ¿Cuándo? Nuestro ucraniano piensa que hace unas decenas de miles de años. En cambio, la Astronomía retrasa muchísimo más el tiempo en que Faetón, según afirma el académico ruso V. G. Fesenkov, “estalló como una bomba”. Si este planeta estaba habitado, ¿serán los Akpallus, extraños escafandristas de quienes nos habla el babilonio Berose, supervivientes de aquella catástrofe, que viajaron por el espacio, visitaron la Tierra y enseñaron a los hombres, en las orillas del golfo Pérsico, los rudimentos de su saber? Y si fragmentos de Faetón cayeron en enormes aludes repetidas veces en el curso de los tiempos, ¿no pudieron destruir, cada vez, florecientes civilizaciones humanas? He aquí una cosmo-historia que vendría a sustituir a la Historia. Rudenko se abandona a las delicias de este sueño en lo que él denomina Cuento de hadas cósmico. Es un libro, medio novela, medio ensayo, que él mismo considera peligrosamente “idealista”. Y, en su relato, unos estudiantes, que se han reunido para estudiar los problemas suscitados por la cosmo-historia, son detenidos por la policía política, por tentativa de creación de una nueva religión…

Para este soñador, como para C. S. Lewis, Júpiter es el centro biológico del sistema solar, el lugar del Universo en que la vida adquirió sus formas más completas. Los seres de Faetón ocupaban, en la jerarquía, un lugar intermedio entre los habitantes de Júpiter y los de la Tierra. Gracias a este contacto indirecto, nació entre nosotros la idea de Dios. Pero Solón, repitiendo lo que había aprendido de los sacerdotes egipcios de Sais, nos dice: “Faetón, hijo del Sol, no pudo dominar el carro del Sol y quemó cuanto había en la Tierra; después, pereció, víctima del fuego. Cayó envuelto en llamas sobre la Tierra.”

Y el libro maya de Chilam Balam: “La Tierra tembló. Y cayó una lluvia de fuego y de cenizas, y de rocas. Y las aguas subieron y descargaron un terrible golpe. Y en un momento todo fue destruido.”

¿Por qué el hombre, cuya antigüedad es sin duda de varios millones de años, no construyó una elevada civilización hasta tiempos recentísimos? Porque los restos del planeta Faetón sólo dejaron de caer hace unos cuantos miles de años. Ahora, sólo recibimos, todos los años, un poco de polvo, unas cuantas motas de barro, y quizás esta fina materia meteorítica contiene aún restos fósiles de vida, como pretenden algunos investigadores. Tales son los últimos mensajeros fantásticos del planeta muerto, de donde vinieron los que nos moldearon, los que adoraban los “grandes cerebros de Júpiter”. No hay materia muerta, ni materia viva (escribe Engels, citado por Rudenko), sino fases de la existencia de la materia, donde nace la vida, para desaparecer y reaparecer de nuevo. Así, pues, Faetón transmitió a la Tierra la razón, que es fuente y protección de la vida, y nosotros conservamos en nuestra memoria, más vieja de lo que pensamos, recuerdos que nos hacen ligar al espectáculo de las estrellas fugaces la idea de un peligro mortal y el deseo de formular ruegos a las benévolas potencias celestes. También hemos conservado la confusa conciencia de la presencia de vida y de inteligencia en las constelaciones. Ahora somos poseedores, como los Antiguos de Faetón, de un poder que, si se desencadenara, podría hacer estallar nuestro propio planeta. “Escribo este cuento de hadas -dice Rudenko- para que mis hijos, Yuri, Oleg y Valeri puedan vivir, y para que nosotros no cometamos el mismo error que los seres de Faetón. Para que, dominado el fuego del cielo, no nos aniquile también la llama celeste y flotemos todos nosotros, en los milenios venideros, convertidos en polvo en la inmensidad.”

TZI

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Astronomía, Cuentos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a CUENTO DE FAETÓN

  1. ciudadano cane dijo:

    Es una muy bonita historia. Lastima que la mayor parte de la gente no entienda ni parte del vocabulario.

  2. ana dijo:

    Pocos blogs tratan sobre Faetón. Curiosamente, y, a pesar de llegar con unos meses de retraso, re-caigo por tu blog, y me ha llamado la atención tu artículo, porque estos días estoy leyendo sobre Faetón, al que llegué buscando otras cosas… era hace unos años el Quinto Planeta extinto…
    Me pregunto, como se han preguntado también los escritores sobre dicho tema, si muchos de los cometas, meteoritos o pedruscos que aún caen por estos lares, no son procedentes del maravilloso lugar donde “supuestamente estuvo ubicado Faetón”. ¿De allí nos ha de venir el “meteorito del Apoclipsis”? ¿O por el contrario ha quedado inscrita en nuestra memoria colectiva-humana, la historia de los desastres que se pudieron ocasionar por aquél entonces?
    Por aquel entonces, la Tierra era todavía (supuestamente) blanda, mucho más joven, incluso, que la misma Luna. Los impactos de meteoritos son claramente visibles en Mercurio, Venus, Marte, Luna y algunos satélites de Júpiter. Aseguran que en un lugar llamado Limoussin, en Francia, cayó uno tan grande que , supuestamente, tenía la potencia de un millón de bombas termonucleares (según un autor).
    De ser esto cierto, modificaciones tuvieron que haber, forzosamente, en nuestro planeta. Mi pregunta es, si con tanta potencia hubo modificaciones y desastres consecuentes, sí, pero no lo suficientemente fuertes como para partir la corteza terrestre y dividir las placas tectónicas…
    Historias de meteoritos hay ciento y la madre y ninguna ha logrado el tan “ansiado” apocalipsis que ahora muchos, como un caballo de batalla, han lanzado a pronosticar. El tan manido elenin, por ejemplo…
    Parece que a lo largo de los miles de años la lluvia meteórica ha ido cesando en número, y si damos por supuesta la existencia de Faetón, entonces esto corresponde a tal análisis.
    La conclusión de tu post, es igual a la que tuve al tener tales lecturas (aún sin nombrar la vida existente y posible en ese planeta), ya que es muy probable que sí, que la vida extraplanetaria terrestre nos haya llegado desde esos lares, ya que afirman que cuando Faetón explosionó, la vida en ese lugar debió estar en su pleno apogeo. ¿Fueron esos propios vecinos los que con su mal calculada inteligencia (al igual que nosotros estamos haciendo ahora, aquí mismo), lograron la desaparición de tal planeta, o por el contrario, fueron las fuerzas intermedias entre la atracción ejercida entre el Sol y Júpiter, el segundo Sol (supuesto) de nuestra galaxia?
    La vida, entonces, debe tener una antigüedad de millones y millones de años atrás… civilizaciones desaparecidas… y lo peor, civilizaciones que se repiten a sí mismas para llegar a su propia destrucción ¿seguimos, entonces, nosotros sus mismos pasos? Desde luego, si por Darwin fuese, la evolución no ha tenido mucho que hacer con nosotros, ya que los mismos pasos evolutivo-destructivos se están llevando a cabo.. Ahora estamos en el interín de esa puerta donde iremos defiitivamente hacia la posible “destrucción” o hacia otro tipo de humanidad con otro tipo de desarrollo evolutivo a todos los niveles, físico, mental y espiritual. Voto por lo último.

    • hasenroniz dijo:

      Tal como veo yo a la Humanidad en la actualidad, también me inclino por lo último que comentas; quizás no tengamos más alternativas…
      Gracias ana por tu interesante aportación.

  3. Phelian dijo:

    Alguien ha leído el cuento completo de rudenko?? O sabrá dónde conseguirlo?

  4. wendolin guevara dijo:

    no es lo q yo buscaba

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s