EL IMPERIO DE DÉDALO

Haldane, al hacer el retrato de Dédalo, le atribuye una sorprendente gama de inventos: los adhesivos, los preservativos, la inseminación artificial. También creó, según él, una máquina para horadar túneles, un horno de reverbero, una máquina voladora e incluso un robot.

Estas creaciones, si las aceptamos como tales, serían, según el mito, las de un semidiós. Un semidiós inverosímil, prodigioso ingeniero, más inverosímil aún que el propio Hércules, cuyos doce trabajos y cuyas aventuras revelan más fuerza y astucia que imaginación técnica.

¿Qué sabemos de Dédalo? Hijo del dios Ares, vio la luz en Atenas. Practicó, simultáneamente, la mecánica, la arquitectura y la cultura, innovando constantemente en cada uno de estos campos. Tenía un sobrino y discípulo, llamado Talos. Envidioso de su habilidad, lo arrojó desde lo alto de la Acrópolis; después, se desterró él mismo a Creta. La leyenda, o él mismo, dieron más tarde aquel nombre a un robot gigantesco de su invención.

Los dioses se habían repartido la Tierra. La Atlántida correspondió a Poseidón (Neptuno). En esta fase, chocan los múltiples papeles que representan los toros en el mito. Un dios (Zeus, según algunos historiadores) toman la forma de este animal para raptar a la joven Europa, a la que lleva a nado hasta Creta y de la que tiene tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamante. Minos, convertido en rey de la isla, se casa con Parsifae. Y ésta se enamora de un toro, como su suegra Europa. En este momento, Dédalo trabaja ya en la corte de Minos. Como es escultor, esculpe una ternera de madera. Después vacía la estatua. Parsifae se introduce en ella y, de este modo, puede satisfacer su pasión. Desenlace: el hijo que nace de este amor tiene cuerpo de hombre y cabeza de toro. Es el minotauro. Para ocultar a las miradas del pueblo ese hijo bastardo que le avergüenza, Minos pide a Dédalo que construya el Laberinto.

El toro seguirá representando un papel preponderante en los mitos cretenses y, después, en los griegos. Minos muere por no haber sacrificado el toro que Poseidón hizo surgir del mar. El séptimo trabajo de Hércules, que se realiza en Creta, consiste en domar un toro salvaje. Prometeo será encadenado por haberle gastado una broma a Júpiter, dándole a comer la grasa y los huesos del toro de un sacrificio. También volveremos a encontrar el toro en Egipto y en la India. Pero, ¿qué hace Dédalo, escultor, mecánico, ingeniero, investigador? Se puede interpretar el mito en función de la psicología profunda. También podemos imaginarnos a Dédalo practicando experimentos de genética; buscando la manera de producir seres híbridos con el animal-dios; realizando ensayos de inseminación. La musa popular bordará en seguida un relato fabuloso a base de esos hechos. Pero, mirándolo de otro modo, ¿quién es Dédalo? Así como hubo, no un soberano llamado Minos, sino todo un linaje de reyes que llevaron este nombre, ¿por qué no se puede imaginar una corporación de Dédalo, varias generaciones de Dédalos, pertenecientes a alguna hermandad de investigadores y técnicos, cuyos trabajos revisten, para los no iniciados, un aspecto mágico?

Los Argonautas, después de haber auxiliado eficazmente a Jasón en la conquista del Vellocino de Oro, quieren hacer escala en Creta, durante el trayecto de regreso. Se lo impide la intervención de un robot gigantesco, Talos, que cuida por sí solo de la protección de la isla. La recorre tres veces cada día. Descubre las embarcaciones y les lanza rocas. Pero tiene un punto débil: el tobillo. Si sufre una herida en el tobillo, se escapa por ella la savia vital. ¿Será ésta el líquido del depósito? ¿Funcionará con nafta la máquina inventada por los Dédalos? Los antiguos conocían la nafta. Leemos en Teofrasto que algunos pueblos quemaban piedras que desprendían vapor. Este vapor, conducido por gaseoductos, imprimía movimientos a ciertas máquinas. El fuego que encendían los “magos” zoroastrianos, y sin duda, antes que ellos, los sacerdotes de otras religiones pirólatras, en la meseta irania y en las cercanías de Mosul, procedía de la inflamación de gases naturales brotados de la tierra. En las orillas del golfo Pérsico se recogía, desde la más remota antigüedad, el “mumya”, especie de betún solidificado, dotado de virtudes terapéuticas y dinámicas. El término “nafta” no figura en los textos que describen el robot Talos. Podemos imaginar otras fuentes de energía. Podemos también soñar en una máquina que detecta la proximidad de los barcos y los bombardea sin fallar jamás la puntería. Medea, protectora de los Argonautas, hiere a Talos en el tobillo. La máquina queda averiada. Medea es el espía saboteador de las instalaciones de defensa.

En cuanto al mito de Ícaro, es, siguiendo la misma línea, un cuento fundado en una tentativa técnica. Naturalmente, podemos imaginar que los cretenses y sus Dédalos recibieron rudimentos de ciencia y de tecnología de visistantes procedentes del exterior, tipo Akpallus. También podemos, sin arriesgarnos tanto, considerar a los cretenses como depositarios de anteriores y desarrolladas civilizaciones, y que el depósito se confió a la sociedad de los Dédalos. En los frescos de Cnossos se encuentran representaciones de una “balanza para pesar las almas”, y, en los palacios y talleres, restos de aparatos enigmáticos. ¿Acaso los Dédalos o sus vecinos, jugando a aprendices de brujos, trataron de captar la energía volcánica e hicieron saltar, por ambición, su mundo tan extrañamente conseguido?

Estas preguntas no son tan absurdas. Tal vez sería más absurdo, y perezoso, no formularlas, por miedo de que se crea en la permanencia de una inteligencia ingeniosa en la Historia plagada de abismos aún inexplorados.

Cuando se hayan descifrado las escrituras perdidas; cuando hayamos interrogado los mitos, con un espíritu no paternalista ni orgulloso, sino abierto a las posibilidades de anteriores éxitos de la inteligencia creadora, con un espíritu permeable a la idea de circulación de los tiempos (paso de nuestro presente en el pasado, como hay presencia del pasado en el presente), habremos infundido, al fin, verdadera humanidad a la historia humana.

TZI

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5 respuestas a EL IMPERIO DE DÉDALO

  1. melarrakis dijo:

    No se si habia un robot en Creta. Lo que si se que Hasenroniz, eres una maquina. Y me reafirmo en que los mitos escondes verdades, a veces de otras culturas superiores y/o anteriores. Saturno se comia a sus hijos, es decir, el planeta convirtio a sus lunas en los anillos. Marte tenia 2 hijos, PHOBOS Y DEIMOS, y esos satelites se descubren en la epoca moderna. Esas verdades ya estan en los mitos. ¿mitos?

    • hasenroniz dijo:

      Así es. El mundo de la mitología es apasionante y, por eso, seguirá apareciendo en este blog, espero que con más frecuencia a partir de ahora, pues hay muchas cosas que contar.

  2. nadiemejorquenadie dijo:

    En la línea de este post escribí un día unas cositas que …Bueno son sólo hipótesis mias, pero claro hay que tumbarlas con pruebas, Por si os apetece leer un ratico:
    http://nadiemejorquenadie.wordpress.com/2010/12/02/mi-hipotesis/

    • hasenroniz dijo:

      Pues me parece muy interesante, y este tipo de hipótesis y teorías explican bastante mejor la realidad que todas las mentiras que intentan colarnos interesadamente para, precisamente, que no nos demos cuenta de que somos ganado y vivamos la ilusión de la libertad.

  3. leo dijo:

    el pasdo vuelve con sus maravillas tecnologicas las leyendas son narraciones de nuestros abuelos antepasados libertaddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd

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