LOS AKPALLUS

Ya he comentado en alguno de mis posts algo sobre los Akpallus, pero ahora querría profundizar un poco más en el tema, por si alguno de vosotros no está al corriente. No es algo que sea de dominio público, que se enseñe en las escuelas, pues se escapa a los dogmas tradicionales sobre la historia de la Humanidad.

La hipótesis de Carl Sagan es la siguiente: unos visitantes extraterrestres, provistos de escafandras y a bordo de una nave espacial que se posó en el mar, vinieron a traer a los hombres los rudimentos del conocimiento. Estos hombres fundaron Sumer. La Humanidad había de conservar, durante largo tiempo, el recuerdo de unos seres medio hombres, medio peces (el casco; la armadura, que recuerda el brillo de las escamas, y el aparato respiratorio, como una cola que prolongase el cuerpo), que habían llegado de un exterior desconocido, para comunicar el saber. El signo de pez, que había de distinguir más tarde a los iniciados del Próximo Oriente, está tal vez relacionado con este recuerdo fabuloso.

Existen tres versiones relativas a los Akpallus, que datan de las épocas clásicas; pero todas ellas tienen su origen en Beroso, que fue sacerdote de Baal-Marduk en Babilonia, en tiempos de Alejandro Magno (me encanta esta época). Beroso pudo tener acceso a testimonios cuneiformes y pictográficos de varios miles de años de antigüedad. Recuerdos de la enseñanza de Beroso nutren los textos clásicos (cuánto podemos aprender de los textos y autores clásicos), y Sagan se refiere principalmente a los escritos griegos y latinos recogidos en los Antiguos fragmentos de Cory, citando la edición revisada y corregida de 1870. Encontramos en ella tres relatos.

1. Relato de Alejandro Polihistor. En el primer libro referente a la historia de Babilonia, Beroso declara haber vivido en tiempos de Alejandro, hijo de Filipo. Menciona escritos conservados en Babilonia y relativos a un ciclo de quince decenas de milenios. Estos escritos referían la historia de los cielos y del mar, el nacimiento de la Humanidad, así como la historia de los que detentaban los poderes soberanos. Beroso describe Babilonia como un país que se extendía desde el Tigris hasta el Éufrates y en el que abundaban el trigo, la cebada y el sésamo. En los lagos, se encontraban las raíces llamadas gongae, comestibles y equivalentes a la cebada en cuanto a valor nutritivo. También había palmeras, manzanos y la mayoría de frutos, peces y aves que nos son conocidos. La parte de Babilonia que lindaba con Arabia era árida; en la que se extendía al otro lado, había fértiles valles. En aquella época, Babilonia atraía a los heterogéneos pueblos de Caldea, que vivían sin ley ni orden, como las bestias de los campos.

En el transcurso del “primer año”, apareció un animal dotado de inteligencia llamado Oanes, procedente del golfo Pérsico (referencia al relato de Apolodoro). El cuerpo del animal era parecido al de un pez. Poseía bajo su cabeza de pez, una segunda cabeza. Tenía pies humanos, pero cola de pez. Su voz y su lenguaje eran articulados. Esta criatura hablaba con los hombres durante el día, pero no comía. Les inició en la escritura, en las ciencias y en las distintas artes. Les enseñó a construir casas, a levantar templos, a practicar el derecho y a utilizar los principios del conocimiento geométrico. Les enseñó también a distinguir los granos de la tierra y a recolectar los frutos. En una palabra, les inculcó todo lo que podía contribuir a suavizar sus costumbres y a humanizarlos. En aquel momento, su enseñanza era hasta tal punto universal, que no pudo ser perfeccionada de manera sensible. Al ponerse el sol, aquella criatura se sumergía en el mar, para pasar la noche “en las profundidades”. Porque era “una criatura anfibia”.

Después, hubo otros animales parecidos a Oanes. Beroso promete hablar de ellos cuando refiera la historia de los reyes.

2. Relato de Abideno. Se refiere a la sabiduría de los caldeos. Se dice, en él, que el primer rey del país fue Alorus, que afirmaba haber sido designado por Dios para ser pastor de su pueblo; reinó diez saris. Actualmente, se calcula que un sarus equivale a tres mil seiscientos años; un neros, a seiscientos años, y un sosus a sesenta años. Después de él, reinó Alaparus, durante tres saris. Le sucedió Amilarus, de Pantibiblon, y reinó por espacio de treinta saris; en su tiempo, una criatura parecida a Oanes, pero mitad demonio, llamada Annedotus, volvió a surgir del mar. Después, Ammenon, de Pantibiblon, que reinó durante doce saris. Le sucedió Magalarus, también de Pantibiblon, cuyo reinado fue de dieciocho saris. A continuación, Daos, el pastor oriundo de Pantibiblon, gobernó durante diez saris; en su época, cuatro personajes de doble cara surgieron del mar; se llamaban Euedocus, Eneugamus, Eneubulos y Anementus. Vino después Anodaphus, del tiempo de Euedoreschus. Y le siguieron otros reyes, el último de los cuales fue Sisithrus (Xisuthrus). Hubo, en total, diez reyes, y la duración de su reinado fue de ciento veinte saris…

3. Relato de Apolodoro. He aquí, dice Apolodoro, la historia tal como nos la transmitió Beroso. Éste nos dice que el primer rey fue un caldeo, Alorus, de Babilonia: reinó durante diez saris; después, vinieron Alaparus y Amelon, oriundos de Pantibiblon; después, Ammenon de Caldea, en tiempos del cual apareció el Annedotus Musarus Oanes, procedente del golfo Pérsico (Alejandro Polihistor, anticipando el acontecimiento, afirma que tuvo lugar durante el primer año. En cambio, según el relato de Apolodoro, se trata de cuarenta saris, aunque Abideno no sitúa la aparición del segundo Annedotus hasta después de veintiséis saris). Le sucedió Megalarus de Pantibiblos, quien reinó durante dieciocho saris; después vino el pastor Daonus, de Pantibiblon, que reinó por espacio de diez saris; en su tiempo apareció, procedente del golfo Pérsico, el cuarto Annedotus, que tenía la misma forma que los anteriores, o sea, un aspecto que era en parte de pez y en parte de hombre. Después, Eudoreschus, de Pantibiblon, reinó durante dieciocho saris. Durante su reinado, apareció otro personaje, llamdo Odacon. Venía, como el anterior, del golfo Pérsico, y tenía la misma forma complicada, mezcla de pez y de hombre. Dice Apolodoro que todos refirieron con detalle, según las circunstancias, lo que les enseñó Oanes, mientras que Abideno no menciona estas apariciones. Después, reinó Amempsinus de Laranchae, y, como era el octavo en el orden sucesorio, gobernó durante diez saris. Después, vino Otiartes, caldeo nacido en Laranchae, que reinó durante ocho saris. Después de la muerte de Otiartes, su hijo Xisuthrus reinó durante dieciocho saris. Fue entonces cuando se produjo el Gran Diluvio…

Relato ulterior de Alejandro Polihistor. Después de la muerte de Ardates, su hijo Xisuthrus le sucedió, reinando durante dieciocho saris. En esta época tuvo lugar el Gran Diluvio, cuya historia es relatada en la forma siguiente: El dios Cronos se apareció en sueños a Xisuthrus y le hizo saber que habría un diluvio el día decimoquinto del mes de Daesia, y que la Humanidad sería destruida. Le ordenó, pues, que escribiese una historia de los orígenes, los progresos y el fin último de todas las cosas, hasta nuestros días; que enterrase estas notas en Sippara, en la Ciudad del Sol; que construyese un barco y se llevase a sus amigos y parientes. Por último, le mandó que embarcase todo lo necesario para el mantenimiento de la vida, que recogiese todas las especies animales, tanto las que volaban como las que corrían por la tierra, y que se confiase a las profundas aguas… Al preguntarle al dios hasta dónde debía ir, éste le respondió: “Hasta donde están los dioses”.

En estos fragmentos, se afirma claramente el origen no humano de la civilización sumeria. Una serie de criaturas extrañas se manifiesta en el curso de varias generaciones. Oanes y los otros Akpallus aparecen como “animales dotados de razón”, o, mejor dicho, como seres inteligentes, de forma humanoide, provistos de cascos y caparazón, de un “cuerpo doble”. Tal vez se trataba de visitantes venidos de un planeta enteramente cubierto por las aguas, y quizá quisieron recrearlo aquí provocando de alguna manera el Diluvio Universal. En un cilindro asirio, vemos al Akpallu llevando unos aparatos sobre la espalda y acompañado de un delfín.

Alejandro Polihistor da fe de un repentino florecimiento de la civilización después del paso de Oanes, cosa que concuerda con las observaciones de la arqueología sumeria. El sumerólogo Thorkild Jacobsen, de la Universidad de Harvard, escribe: “Súbitamente, cambia el panorama. La civilización mesopotámica, que estaba sumida en la oscuridad, se cristaliza. La trama fundamental, el armazón en el interior del cual tenía Mesopotamia que vivir, que formular las más profundas preguntas, que valorarse y valorar el Universo para siglos venideros, estallaron de vida y cumplieron su fin”. Cierto que, después de los trabajos de Jacobsen, se han descubierto en Mesopotamia restos de ciudades aún más antiguas, lo cual hace presumir una evolución más lenta. Sin embargo, persiste el misterio de los visitantes, reforzado por el estudio de los sellos cilíndricos asirios, en los que Sagan cree descifrar el Sol rodeado de nueve planetas, con dos planetas más pequeños en uno de los lados, así como otras representaciones de sistemas que muestran un número variado de planetas para cada estrella. Es buen recordar que la idea de los planetas girando alrededor del Sol y las estrellas no aparece hasta Copérnico, aunque encontremos algunas especulaciones precoces de este orden entre los griegos.

La particular densidad de acontecimientos inexplicables, referidos por las leyendas del Próximo Oriente, plantea un problema. La arqueología ha puesto al descubierto vestigios de tecnología, como el horno de reverbero de Ezeón Geber, en Israel, o el bloque de vidrio de tres toneladas enterrado cerca de Haifa. La aparición, en esta región del mundo, de técnicas, de ideas nuevas, de religiones, como si se tratase del crisol de la historia humana, suscita la siguiente pregunta: ¿Fueron escogidos estos lugares por los Maestros venidos de las estrellas? ¿Cómo, y por qué? Sagan imagina cinco orígenes posibles de los visitantes: Alfa del Centauro, Epsilón del Eridano, 61 del Cisne, Epsilón del Indio y Tau de la Ballena, a quince años luz de nosotros. Y concluye: “Historias como la leyenda de Oanes, y las figuras y textos más antiguos concernientes a la aparición de las primeras civilizaciones terrestres (interpretados, hasta hoy, exclusivamente como mitos o desvaríos de la imaginación primitiva), merecerían estudios críticos más amplios que los realizados hasta la actualidad. Estos estudios no deberían rechazar una rama de investigación relativa a contactos directos con una civilización extraterrestre”.

Hemos llegado, sin duda, a una fase de riqueza y de poder que empieza a permitirnos la más amplia investigación de nuestro pasado remoto. Y Platón parece dirigirse a nosotros, cuando escribe en Critias:

“Sin duda, los nombres de estos autóctonos fueron salvados del olvido, mientras se oscurecía el recuerdo de su obra, como consecuencia tanto de la desaparición de los que habían recibido su tradición como de la longitud del tiempo transcurrido. En efecto, siempre, después de los hundimientos y los diluvios, lo que quedaba de la especie humana sobrevivía en estado inculto, teniendo conocimiento únicamente de los nombres de los príncipes que habían reinado en el país, y muy poco sobre su obra. Por esto les gustaba dar estos nombres a sus hijos, aunque ignoraban los méritos de estos hombres del pasado y las leyes que habían promulgado, a excepción de algunas tradiciones oscuras y relativas a cada uno de ellos. Desprovistos como estaban, ellos y sus hijos, durante muchas generaciones, de las cosas necesarias para la existencia, absorta la mente en estas cosas que les faltaban, y tomándolas como único tema de sus conversaciones, no se preocupaban de lo que había ocurrido con anterioridad, ni de los acontecimientos de un pasado remoto. En realidad, el estudio de las leyendas, las investigaciones relativas a la Antigüedad, fueron dos cosas que, con el ocio, entraron simultáneamente en las ciudades, desde el momento en que éstas vieron aseguradas, por algunos años, las necesidades de la existencia; pero no antes.”

Estas dos cosas que entran en nuestras ciudades, tal vez nos harán sensibles a una circulación entre los tiempos sumergidos y los tiempos aún por venir; tal vez nos enseñaran que nuestro enorme esfuerzo por surcar el cielo corresponde a un afán antiquísimo y heroico de continuar la conversación. Tal vez veremos nuestros orígenes y nuestros fines como los dos momentos de una relación con la vida y la inteligencia del Universo. Naturalmente, cuando pensamos en estas cosas, cuando buscamos las huellas inmemoriales de un contacto y cuando interrogamos las posibilidades del futuro, debemos tener muy presente el proverbio chino: “El que espera a un jinete debe cuidar muy bien de no confundir el ruido de las pezuñas con los latidos de su corazón”. Pero, es preciso que la esperanza haga latir con fuerza el corazón.

TZI

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12 respuestas a LOS AKPALLUS

  1. melarrakis dijo:

    La arqueologia ha archivado muchas cosas porque no se correspondia con lo establecido. Haran falta muchas excavaciones y sacar a la luz para poder hacer un relato fiel de la Historia. Los avances en el estudio del ADN de los fosiles nos esta abriendo nuevos caminos en cuanto a las razas y a su evolucion, y la del hombre desde su separacion de los primates

    • hasenroniz dijo:

      Lo que va a hacer falta es un cambio radical de mentalidad, ser más abierto de mente, lo cual me parece muy difícil. Y todo el tema del ADN está tan manipulado que es difícil que lleguemos a saber de todo lo que nos cuentan, qué es verdad y qué es mentira.

  2. Fidel Alarcon N dijo:

    ¿Esto no está copiado del libro “La rebelión de los Brujos” de Pauwels y Bergier, Tercera parte,”La cuestión más vasta”? Y no es solo Sagan, sino también el científico soviético Clovsky…..

  3. Guillermo Arce dijo:

    Ciertamente, lo que indica que el Zarramonza Inquirer es un tanto plagiarista. ¿No tendrá que pagar a la SGAE?

    • hasenroniz dijo:

      Si os hace ilusión, lo quito. Creí que era un libro ya descatalogado y que sería difícil que se volviese a editar, y más porque circula por Internet y se puede descargar gratis (puede que ilegalmente, pero ese ya no es mi problema). Me parece interesante que la gente conozca otras teorías sin tener que gastarse mucho dinero, tal como ocurre con las teorías de la gravedad de Newton, de la relatividad de Einstein, del Big Bang, etc. que todos utilizamos y difundimos a nuestra conveniencia sin tener que pagar a nadie por ello. ¿Elimino entonces el post? Espero vuestro veredicto…

      • Guillermo Arce dijo:

        No, si me parece muy bien lo de contar bonitas historietas para ampliar la mente, pero siempre conviene dar la referencia de la fuente por si se quiere ampliar el tema. Aparte de Sagan, y Pawells y Bergier, también se puede echar un vistazo a los libros de Velikovski, y, por qué no, incluso a la Biblia, para ver cuentos curiosos. Ahí se puede aprender que el incesto es una sagrada institución de Yahvé usted, Jehova o el SS (Ser Supremo). Y si no, ¿de dónde salió toda la descendencia de los hijos de Adan y Eva y sus hermanas? Lo que no está claro es si Caín (o Abel) se benefició a las hermanas o a la madre. También es bonita la historia de las hijas de Lot ¿Vendrá de ahí lo de darse el Lote?

      • hasenroniz dijo:

        Ok, tomo nota. Gracias por tus comentarios.
        Un abrazo

  4. alejandro balian dijo:

    No deja de asombrarme que cuando se habla de los grandes civilizadores siempre se sigue el camino que la manipulacion del sistema diabolico en que vivimos marca,

  5. alejandro balian dijo:

    por que tienen que ser extraterrestres,acaso no pueden ser humanos mucho mas desarrollados e intraterrestres pertenecientes a una civilizacion que es nuestra custodia y guia a lo largo de los ciclos de siembra civilizadora y de decadencia subsiguiente hasta un nivel propio del hombre de cromagñon.Quitele al Akpallus que se encuentra en los bajorrelieves y lo que queda es una figura absolutamente humana.

    • hasenroniz dijo:

      Sí, es una teoría perfectamente posible, yo me inclino mucho por estudiarla a fondo; pero la ciencia oficial ni siquiera se la plantea como hipótesis descabellada de trabajo

  6. alejandro balian dijo:

    El tiempo lineal no existe, el tiempo es circular,cuando una gran civilizacion llega a su maximo nivel lentamente empieza su decadencia y los conocimientos que tenian claros comienzan a oscurecerse igual que su moral ,luego vienen personas como Copernico y muchos otros que redescubren sin saberlo en un nuevo ciclo parcial de desarrollo de la nueva civilizacion,los griegos sabian mucho mejor que Copernico que los planetas giran alrededor del sol y si fueramos mas atras en el tiempo veriamos como ese conocimiento estaria aun mas claro,esto es en todo lo que hoy dia sabemos, “nada nuevo hay bajo el sol “.

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