EL JUEGO DE LA VIDA

He de reconocer que la mediocridad y la hipocresía me atacan los nervios y me dejan agotado. Por eso, no me emociona demasiado el análisis de la actualidad, porque termino poniéndome malo. El grado de ineptitud en la política y en los medios de intoxicación de masas está alcanzando cotas realmente elevadas. Voy a intentar explicarme para que se me entienda bien, aunque aviso de que también voy a intentar ser políticamente muy incorrecto, más que nada como válvula de escape ante tante incompetencia y estupidez; para no reventar, vamos…

Comencemos con la terrible catástrofe de Japón. No quiero parecer insensible obviando los miles de muertos por el tsunami, pero tengo que pasar directamente al tema de la ahora famosa para siempre central nuclear de Fukushima. No voy a analizar si los japoneses han sido duramente castigados por pactar con Rusia y China a espaldas de la primera potencia mundial; hay mucha información, excesiva para procesarla correcta y objetivamente (toda está sesgada y hay que contrastarla, cosa que no me apetece mucho), y además sería meterme en el terreno, siempre peligroso y tendencioso, de las especulaciones; por tanto, no creo que merezca la pena en este momento, quizás más adelante con la perspectiva que da el paso del tiempo…

Pues bien, si recordamos (venga, un pequeño esfuerzo) la sucesión de los acontecimientos, se dijo al principio que, en lo tocante a la central nuclear, todo estaba bajo control (como casi siempre en estos casos), y así lo difundieron en seguida los medios de intoxicación de masas (MIM a partir de ahora). Pero, como la situación no se podía realmente controlar, se empezó a reconocer que no todo iba tan bien como habían dicho al principio. “Bueno, no pasa nada, no será para tanto”, dijeron los MIM. A nadie se le pasaba siquiera por la cabeza que, así como habían mentido la primera vez con ese “todo está bajo control”, seguramente estarían mintiendo una segunda vez (no sería tan raro, ¿verdad?), con ese escueto “no todo va tan bien”, para no alarmar a la sociedad japonesa, que tiene que convivir con el problema.

Sin embargo, desde afuera, el punto de vista era muy diferente, y, por ejemplo, el comisario europeo de la energía (un don nadie en el tema) advirtió de que estábamos ante un escenario apocalíptico, es decir, terrorífico, espantoso (se dice de lo que amenaza o implica exterminio o devastación, según un diccionario enciclopédico, que para eso están).

En seguida, los tertulianos (muchos de ellos articulistas en periódicos nacionales) y locutores de radio (hablo especialmente de Onda Cero, que es la que más escucho), que como todo el mundo sabe son especialistas en todos los temas, y en éste de las centrales nucleares, por supuesto, no podía ser de otra manera, saben más y tienen más información que el propio comisario europeo de la energía, se le echaron encima tachándolo de impresentable e indocumentado por decir esas barbaridades, por asustar a la gente previendo lo que podía pasar con elevada probabilidad.

En resumen, a la gente hay que mentirle, hay que decirle en todo momento que todo va bien, que el mundo es perfecto y que el que no es feliz es porque no quiere (por eso hay tanto acomplejado suelto). Yo, en cambio, lo siento mucho, pero prefiero estar bien informado, que me digan la verdad, por dura que sea, y creo sinceramente que el escenario de Japón es apocalíptico (de acuerdo a la definición del diccionario) hasta que no se demuestre lo contrario. Un accidente nuclear de grado 6 en una escala de 7 es apocalíptico se ponga como se ponga la prensa. Aunque mucho me temo que, como la radiactividad es invisible, sus efectos a largo plazo se minimizarán y tratarán de esconder, como ocurrió con la catástrofe de Chernóbil (también apocalíptica) que, aún 25 años después, continúa enfermando a personas que viven a muchísimos kilómetros de distancia, aunque ya no se habla de ello y la mayoría de los propios enfermos ni se enteran de las causas.

¿Y la discusión que ha generado sobre la disyuntiva “energía nuclear, sí” / “energía nuclear, no”? Patético…, como nos tienen acostumbrados. Yo siempre lo he tenido claro y voy a explicar mi postura. La energía nuclear se impuso en su día (hace 30-40 años) porque podía generar enormes beneficios económicos a sus promotores, ya que no contaban (porque no les interesaba) con los gastos de gestión de los residuos ni con los posibles gastos en caso de accidentes. Porque, ¿quién pagó todos los costes del accidente de Chernóbil? Muchos países de todo el mundo (especialmente los más cercanos) hicieron sus aportaciones millonarias, por supuesto, de los impuestos de sus ciudadanos, fuesen favorables o no a la energía nuclear. ¿Y quién va a pagar todos los costes derivados del actual desastre de Fukushima? Vamos, no es tan difícil de responder; la compañía eléctrica propietaria de la central y la aseguradora que la cubra, quebrarían tan solo con el estudio previo de indemnizaciones…

Pues bien, como sé (por experiencia) que todos estos argumentos no van a ser suficientes para convencer a los “cabeza-hueca” (no me gusta insultar) defensores de esta energía, tan limpia que puede llegar a abrasar por fuera y por dentro a las personas, tengo un último argumento que creo puede ser definitivo, irresistible (ingenuo de mí), y es el siguiente:

-La realización de una lista con el Presidente de Francia y otros países con centrales nucleares a la cabeza (a la Merkel, de momento, la podemos perdonar, a ver qué hace dentro de tres meses); con los presidentes y consejeros de todas las compañías eléctricas que explotan centrales nucleares para su lucro; y con todos aquellos simpatizantes de esta energía, para que acudan los primeros cuando haya un accidente nuclear a ayudar a los damnificados, y apagar fuegos y todas las cosas que se pueden hacer en esos casos; es más, los mandaría desde ya a Fukushima con todos los gastos pagados y a pensión completa. Ahora tienen la mejor oportunidad de su vida para convencernos (claro está, si vuelven sanos). ¿A que no hay cojones de ir? Ya no quedan “Fragas” como los de Palomares.

Reconoce, querido lector, que el argumento es demoledor. Porque, ¡qué bien se ven las cosas desde la distancia…! ¡Pues acércate más, para que lo veas en su verdadera dimensión! Y si, de paso, desaparecen unos cuantos gilipollas, ¡qué maravilla!

Repito, no sé si todo esto habrá sido un castigo a los japoneses por no seguir vendiéndose a los imperialistas yankees, pero lo que sí sé es que no se lo merecen de ninguna manera. ¡Es inaceptable! Otro holocausto en 11 de marzo, ¿coincidencia? Hace tiempo que dejé de creer en las coincidencias, pero esto suena demasiado conspiranoico, así que no profundizaré en ello, de momento.

Puede que sirva también como aviso a navegantes, y por eso la Merkel y el comisario europeo de la energía (también alemán, que casualmente Alemania estaba ya saliendo de la crisis a buen ritmo de crecimiento, como Japón) están tan nerviosos; por sus declaraciones me da la sensación de que saben mucho más de lo que dicen… Pero esto, insisto, es mera especulación y al final, los que sufren, son los de siempre, personas inocentes que no han tenido la opción de aprender las reglas básicas del Juego de la Vida.

¡Japoneses, estamos con vosotros! ¡Volved a mostrarnos el valor que siempre habéis tenido!

TZI

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6 respuestas a EL JUEGO DE LA VIDA

  1. nadiemejorquenadie dijo:

    Así se habla, pero de todas formas se sabe por estos lares bastante cercanos que Fraga no se bañó en Palomares, sino en otra playa más al sur para salir en el NODO, los problemas de radiactividad, en Palomares se han sucedido en bastantes personas a lo largo de los años, ahora ya los americanos dicen que no se hacen cargo;
    Total ya muere de cancer una tasa de media más elevada en el resto de España que la de Palomares.

    • hasenroniz dijo:

      Pues fíjate, si han conseguido torearnos con lo de Palomares, con más razón con lo de Chernóbil y con lo de Fukushima; como para estar a favor de la energía nuclear, vamos.

  2. Hola Hasenroniz!

    No sé como se me puede haber pasado tu blog. Ahora que leo algunos de los últimos textos tuyos, tengo claro querer enlazarlo en sombrasbaul. La fabricación propia, el propio pan hecho, esa es la respuesta a la Matriz. El daño colectivo siempre lo han sabido controlar, ya fuese de una como de otra manera. Pero el daño individual que le ocasionamos con la fabricación de objetos/elementos dispares a más no poder, ese sí que no sabe como contraarrestarlo, salvo con la violencia.

    El estado del bienestar, que nos tiene en la cama mortuaria. Hay que ver lo lejos que ha llegado con sus mentiras, o lo poco que les durará la cosa, viendo lo mentirosos que son. Han sido creativos, mintiendo. Luego la repetición cansina, que todo lo arruina.

    La respuesta son blogs creativos, que seleccionan y hornean la materia prima a su manera y temperatura. Como el tuyo, el de Varín, etc.

    Gracias, si alguna vez pensaste en si vale o no el esfuerzo, hoy valió.

    Miguel

    (y si me das permiso, te enlazo)

  3. Pingback: Copio:” Libia: ¿una cuestión de petróleo o de Bancos Centrales? “ « conocimiento y libre albedrío

  4. Mino dijo:

    Yo opino que esa es solamente una parte pequeña de la historia. Yo equipararía las centrales térmicas y las nucleares a los desplazamientos en coche y en avión.
    – Las nucleares proporcionan una enorme -y barata- energía, pero cuando tienen algún problema no suele ser pequeño, exactamente igual que con los desplazamientos en avión.
    – Las térmicas no suelen dar problemas graves (salvo en muy raras ocasiones), pero en contrapartida suelen dar pequeños problemas -vertidos, contaminación, etc…- en muchas más ocasiones, como los desplazamientos en coche.
    Si se mira todo el conjunto de una forma global, pienso que la proporción “nucleares/avión” y “térmicas/coches” es bastante aproximada, con la única diferencia en que los casos de muerte por contaminación del medio no están registrados: Cuando se muere alguien, no se relaciona un fallo cardíaco o una insuficiencia respiratoria con la contaminación de varios años de una central térmica en las inmediaciones de la vivienda del fallecido por ejemplo, pero creo que eso ocurre en multitud de ocasiones y jamás se ha documentado ni establecido ninguna pauta causa/efecto al respecto.
    Por eso mismo suelo ser muy cauto a la hora de rechazar de plano la opción de la energía nuclear, ya que las cifras son imbatibles: Se muere mucha más gente cuando se desplaza en automóvil que cuando lo hace en avión.

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