LA DESOBEDIENCIA CIVIL

Desde el comienzo de la historia de la humanidad según la Biblia, es decir, desde Adán y Eva, el ser humano comenzó a desobedecer. Sin embargo, al hombre de ahora parece resultarle más fácil obedecer que desobedecer, y así obedecemos al Estado, a la opinión pública, a la todavía poderosa Iglesia,… Quizá sea porque así nos sentimos más protegidos, mientras que, algunas veces, desobedecer nos supone estar solos defendiendo nuestra opinión o simplemente “ir contra corriente”.

Se pueden distinguir dos tipos de obediencia: la heterónoma, en la que el individuo pierde su propia autonomía y se somete al poder de otro sujeto o institución, y la autónoma, en la que uno obedece a sus propias convicciones, a sus propios juicios, sin someterse a la opinión de otros.

Los desobedientes suelen ser individuos que van precisamente “contra corriente”, que defienden su opinión en contra de la idea general de los demás y que apelan, a la hora de tomar decisiones, a su conciencia.

La desobediencia está íntimamente ligada a la libertad, de modo que una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir no al poder. Ahora bien, si temo a la libertad no puedo atreverme a decir “no”, no puedo tener el coraje de ser desobediente. La libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables, de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia, no puede ser sincero. Así pues, un sistema democrático, si realmente lo es, no solo defenderá la libertad de sus individuos, sino que no reprimirá a los desobedientes.

Para John Rawls la desobediencia civil es un conflicto de deberes que sucede en el individuo: ¿ha de obedecer a las leyes promulgadas por la mayoría o ha de ser consecuente con su, también deber, de oponerse a las injusticias. La desobediencia civil es un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido con el propósito de ocasionar un cambio en la ley o en los programas de gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de la justicia de la mayoría de la comunidad, y declaramos que, según nuestra opinión, los principios de la cooperación social entre personas libres e iguales no están siendo respetados. Rawls señala tres condiciones básicas para que suceda una situación de desobediencia civil:

1. Ha de limitarse a los casos de situaciones claramente injustas, como por ejemplo las infracciones contra el principio de libertad igual o el de justa igualdad de oportunidades.

2. En casos muy graves de violaciones (de la libertad, por ejemplo), puede que incluso no haga falta recurrir en primer lugar a los medios legales básicos de oposición política.

3. La desobediencia civil puede estar limitada en algunas ocasiones. De lo contrario, podrían producirse situaciones caóticas cuando, por ejemplo, todas las minorías intentasen protestar a la vez, quizás incluso por el mismo hecho, pero sin ninguna organización entre ellas.

Algunos argumentos en favor de la desobediencia civil:

1. La necesidad del respeto a la propia conciencia humana, para que el individuo siga manteniendo su integridad moral y no haga algo que considere injusto.

2. Mediante la desobediencia civil el ciudadano puede luchar contra la injusticia y la inmoralidad.

3. Es un instrumento influyente en el progreso social ya que, al ser sus actos habitualmente públicos, tienen influencia en la opinión del resto de los individuos. La desobediencia civil es uno de los principales motores de los cambios sociales, de la evolución y reforma de las sociedades y, por tanto, de la evolución histórica humana.

4. Puede ser el único medio de expresión de las minorías que no tengan fácil acceso a otros medios legales de protesta.

5. Puede ser en algunos casos fácilmente justificable, por ejemplo, cuando el gobernante se exceda en su autoridad e intente ir más allá de los límites establecidos en el pacto.

Y algunos argumentos en contra de la desobediencia civil:

1. No se pueden quebrantar las reglas aceptadas por la soberanía popular.

2. ¿Cómo distinguir si la apelación a la conciencia es sincera y está motivada en las convicciones o si simplemente es un intento egoísta de librarse de una situación desagradable?

3. Es contradictorio afirmar que hay que tolerar la desobediencia civil; ¿cómo vamos a legalizar el incumplimiento de la ley?

4. El desobediente civil apela a unas normas morales inaceptables, pero ¿cómo distinguir lo “moralmente aceptable” de lo “moralmente inaceptable”?

5. Algunos no están de acuerdo con la legalización de la desobediencia civil, porque entonces se convertiría en un comportamiento normalizado.

Para el gran Henry Thoreau, el gobierno es simplemente el mecanismo que utilizamos los individuos para conseguir vivir en paz, por lo que su principal función debería ser el respeto a la voluntad de los ciudadanos. Pero, desgraciadamente, el gobierno puede caer en el error de causar abusos en los propios individuos que lo eligieron, o incluso tratar de instrumentalizarlos para lograr sus propios fines. La mayor parte de los ciudadanos obedece al Estado sin una reflexión previa de su propia conciencia, como si fueran simples máquinas, sin ejercitar así ni su libertad moral ni la crítica.

Según Thoreau, la conciencia individual, la propia moralidad, debe estar siempre por encima de la legalidad: “¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene cada hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo.” El daño a la propia conciencia  puede ser irreparable, de ahí la importancia del respeto hacia ella. “Si un hombre piensa con libertad, sueña con libertad e imagina con libertad, nunca le va a parecer que es aquello que no es, y ni los gobernantes ni los reformadores ineptos podrán en realidad coaccionarle”.

Thoreau reclama la necesidad de ‘pasar a la acción’, de oponerse a las leyes que consideremos injustas. Si la injusticia “es de tal naturaleza que os obliga a ser agentes de la injusticia, entonces os digo, quebrantad la ley. Que vuestra vida sea un freno que detenga la máquina. Lo que tengo que hacer es asegurarme de que no me presto a hacer el daño que yo mismo condeno”.

Thoreau aceptó su estancia en prisión tras haberse negado a pagar los impuestos al Estado. Con ello, se sintió aún más libre y perdió el poco respeto que aún tenía por el Estado. “Como no podían llegar a mi alma, habían decidido castigar mi cuerpo como hacen los niños que, cuando no pueden alcanzar a la persona que los fastidia, maltratan a su perro”.

En definitiva, Thoreau afirma que el auténtico gobierno necesita tener la aprobación de sus gobernados y ha de respetar realmente al individuo. “Jamás habrá un Estado realmente libre y culto hasta que no reconozca al individuo como un poder superior e independiente, del que se deriven su propio poder y autoridad y le trate en consecuencia”.

Thoreau es de los pocos personajes que practicaba con el ejemplo, y tendríamos mucho que aprender de él. Pero eso es materia para otro artículo…

TZI

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ética, Política y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a LA DESOBEDIENCIA CIVIL

  1. varín dijo:

    Tan bueno y tan de obligada lectura, que aunque he puesto un enlace con unas líneas, habría que coger varios párrafos y citas ( que sé que no me caben en el enlace ), y preguntar a continuación ( retar más bien ) a ver quién es el majo o la maja ( me da igual si vestida, desnudo, o en pijama ) que nos da algún ejemplo de democracia o de gobierno compañero del pueblo “representado????” ( no sé si hay majetes, porque lo que sí me parece es que no hay de esos ejemplos ).

    Abrazos

    • hasenroniz dijo:

      En el artículo hay muchos matices aplicables a la realidad actual; no he querido profundizar en ninguno de ellos, como siempre, cada uno que saque sus propias conclusiones… El tema de la democracia merecería también su propio artículo, extenso, que incluiría su historia desde Grecia, y cómo se ha ido empeorando a lo largo de los siglos hasta el punto de que lo que tenemos ya no puede ser denominado democracia (sino quizás ‘plutocracia tolerada por la masa aborregada’, por decirlo de una manera suave); apuntado está…

      Gracias varín y un fuerte abrazo

  2. Pingback: Ahí tenéis a vuestros gobiernos y su “estado de derecho”, y más « conocimiento y libre albedrío

  3. con dijo:

    Algunas personas nacen con la particularidad de ser desobedientes en esencia. Y es así porque son justas en esencia. Esas personas, tienen muchos problemas en la vida por el simple hecho de no querer acatar normas injustas o incluso perjudiciales, porque los demás simplemente las temen. Son lo que ahora los psicólogos llaman disruptivos, los rebeldes de antes, los mas conscientes diría yo. Los que tienen madera de líder, los únicos que pueden, en situaciones como esta, de abuso disfrazado de orden, dar un giro a la historia.

    • hasenroniz dijo:

      Mucha razón, las personas que van contra corriente siempre son molestos. La gente muchas veces no quiere escuchar la realidad, aunque se la demuestres, porque cree que le va a complicar la existencia y lo que quiere es vivir sin problemas (sin más de los que ya tiene); lo que desconocen es que la verdad puede ayudar mucho a resolver esos problemas cotidianos.

      Gracias con

  4. varín dijo:

    Qué bueno, con:

    Algunas personas nacen con la particularidad de ser desobedientes en esencia. Y es así porque son justas en esencia“.

    Abrazos

  5. melarrakis dijo:

    lamentablemente en estos tiempos de tanta dictadura informativa. los rebeldes son héroes si se manifiestan contra lo que quieren en cada momento nuestros amos, por ejemplo, el 15M para distraer a los votantes no sea que castiguen al poder en las urnas. Sin embargo la misma policía que se mantiene impasible –durante casi un mes ya– es lanzada a empujar embarazadas y ancianos en manifestaciones pro-vida, ejemplo claro de “extremistas peligrosos” para ZP y GALfredo Rub-al-caaba. ¿a dónde nos están conduciendo el PSOE y los Iluminati?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s