¿DILUVIO O INUNDACIÓN?

Hace unos 12 años apareció una teoría que postulaba que hace 7.500 años el mar Negro, que entonces era un lago de agua dulce, fue inundado por el mar Mediterráneo. Se calculó que en pocas semanas el nivel del agua del lago subió unos 120 metros, y fueron muchos quienes relacionaron el suceso teórico con el Diluvio Universal.

Según William Ryan y Walter Pitman, profesores en el Lamont Doherty Earth Observatory y expertos en geología marina, el Diluvio fue realmente una inundación que sumergió un inmenso lago de agua dulce y que, en algunas semanas originó el mar Negro. Se llama ‘Negro’ porque por debajo de algunos metros de profundidad la ausencia de oxígeno lo priva de toda vida y porque el fondo está cubierto de un lodo oscuro y fétido en el que solo sobreviven bacterias. Los medios de este tipo se llaman “euxínicos”, por el nombre del mar Negro en la Antigüedad clásica: Pont Euxin. En él, los peces solo viven en las aguas superficiales, porque en las profundidades se asfixiarían en pocos segundos.

Siempre según el escenario de los dos geólogos, la metamorfosis del lago se produjo debido a la abertura del estrecho de los Dardanelos, hace más de 7.000 años. Al ceder una barrera rocosa, el Mediterráneo se introdujo por un verdadero cañón para invadir las llanuras situadas al otro lado. Este acontecimiento era a su vez la consecuencia de la subida del nivel del mar al final de la última glaciación, hace unos 11.000 años. El torrente excavó un enorme tajo en el extremo oriental del fondo del mar Negro.

Sin embargo, a diferencia de otros acontecimientos que han marcado con su huella la historia de la Tierra (caídas de meteoritos, erupciones volcánicas colosales…), éste no tuvo consecuencias a escala de todo el planeta. Desaparecieron relativamente pocas especies, y otras, venidas del Mediterráneo, colonizaron este nuevo mar salado.

En los Dardanelos, la corriente de la superficie va del mar Negro al Mediterráneo, pero las profundidades han conservado un recuerdo de la gran inundación: a este nivel, en efecto, las aguas circulan en sentido contrario. Los marinos conocían desde hace tiempo esta contracorriente: para remontar la corriente de la superficie bastaba sumergir profundamente una red lastrada que, movida por el flujo profundo, arrastraba al barco en sentido inverso. Por lo tanto, en profundidad, se vierte sobre el mar Negro un río de agua salada. Descubierto en 1961 por el Chain, un buque oceanográfico del Woods Hole Oceanographic Institute of Massachusetts, el fenómeno no se comprendió bien hasta mucho más tarde.

Hubo que esperar al principio de los años 90 y a la intensa fase de campañas oceanográficas en el mar Negro. Los barcos se desplazaron en todos los sentidos, sondeando los fondos marinos y extrayendo muestras de sedimentos que han conservado las huellas de la inundación. Estas misiones, en las que participaron William Ryan y Walter Pitman, llevaron al descubrimiento de fósiles de animales de agua dulce, con los que se alimentan los ribereños. Las extracciones han mostrado que la extinción de estos moluscos fue provocada por unos lodos negros. Invadida por la sal, el agua perdió su oxígeno, lo que todavía sucede en la actualidad.

Por su parte, la cartografía de los fondos submarinos descubrió las orillas inundadas del lago original desaparecido, cuyo contorno han podido trazar los investigadores. La cartografía confirma asimismo la presencia de la gran hendidura excavada por las aguas de la inundación en el fondo del mar Negro.

Cuando el mar invadió la región, las conchas de agua dulce fueron sustituidas por berberechos y mejillones. Son estas conchas las que han permitido la datación por carbono 14 de la catástrofe: las edades medidas se distribuyen entfre 7.470 y 7.580 años Antes del Presente, que por convención internacional se considera el año 1950.

En una docena de lugares de Europa Central y de Oriente Próximo, se observa en la acumulación de restos domésticos la aparición repentina de nuevos artefactos. Los restos de culturas desaparecidas (fragmentos de cerámica y ornamentos abandonados) evocan una época de inmigración. ¿Por qué los pueblos con “cerámicas lineales” se extendieron repentinamente a través de Europa desde el Dniéster, aproximadamente en el momento en que aparecen nuevas culturas en los estratos arqueológicos de Bulgaria y Dalmacia?

El descubrimiento más extraordinario fue, en lo que es hoy el desierto de Takla Makan, en el centro de la cuenca del Tarim, el de cuerpos momificados que tienen el aspecto de caucasianos en vez de chinos, y que datan al menos del tercer milenio antes de Cristo. En la prehistoria, este desierto era un lago fértil. ¿Se trata de la punta extrema de la “diáspora de la gran inundación”?, ¿de gentes que habrían encontrado este lago muy parecido a aquel donde vivieron la trágica destrucción?

En cualquier caso, la leyenda de una tragedia tan terrible como gigantesca se encuentra en el tejido cultural de todos los pueblos que vivieron en el Creciente Fértil. En 1876, George Smith, del British Museum de Londres y experto en lenguas muertas, publicó su traducción de inscripciones cuneiformes descubiertas en Mesopotamia, en tablillas de arcilla. Estos fragmentos de la gran biblioteca de Nínive describían, en lengua acadia, lo que se llama actualmente ‘La epopeya de Gilgamesh’, que se remonta probablemente al tercer milenio antes de Cristo. Y, en estas narraciones, Gilgamesh relata una inundación. Al descubrir similitudes sorprendentes entre los acontecimientos históricos grabados en estos archivos y el diluvio del Génesis (incluso descripciones del arca) Smith se convenció de que se trataba de un acontecimiento real, sin duda alguna el descrito en el Génesis. Y resulta bastante sorprendente comprobar que unas tablillas del tercer milenio antes de cristo, que fue tan difícil de descifrar, puedan confirmar una de las grandes historias de nuestra tradición oral.

La verdad es que, desde que se propuso esta teoría, bastante bien edificada, tampoco es que se halla insistido demasiado en intentar demostrarla con más estudios complementarios (poco se escucha o lee actualmente sobre ella), y quedará siempre la duda de si fue uno de tantos intentos de manipulación de la historia, o bien fue un ramalazo de genialidad que puede explicar hechos que nunca pudiésemos imaginar que pudiesen ser explicados, tal como nos propuso siempre la Iglesia.

TZI

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