MAQUIAVELO

Todo el mundo conoce a Nicolás Maquiavelo, político e historiador italiano nacido en Florencia en 1469 y muerto 58 años después, también en Florencia. Estuvo encargado de diversas misiones diplomáticas y fue secretario del Consejo de los Diez de Florencia.

Su pensamiento político, basado en la reflexión sobre la esencia del Estado y sobre la necesidad de un principio rector que establezca el orden social, quedó recogido en ‘El Príncipe’ (1512), obra decisiva en toda la filosofía política posterior, así como en los ‘Discursos sobre la primera década de Titi Livio’ (1513-17).

Seguramente, lo único que se nos ha quedado a la mayoría de Maquiavelo es aquello de que ‘el fin justifica los medios’. Pero, realmente fue un tío que predicó la prudencia y, sobre todo, el realismo de no lanzarse a lo loco contra el stablishment como si pudiésemos cambiar las cosas de un día para otro.

Realismo y prudencia, cuando nos dice: “Los hombres se echarán en tus brazos tanto más cuanto menos ansioso parezcas de adueñártelos, y temerán menos perder la libertad por tu culpa cuanto más humano y amistoso seas con ellos” (Discursos, II, 21).

Realismo y prudencia, cuando nos dice: “Cualquiera que desee o necesite reformar el modo de gobierno de una ciudad, si quiere que el cambio sea aceptado y mantenido con satisfacción general, precisa conservar al menos la sombra de los usos antiguos, de modo que al pueblo no le parezca que ha cambiado el orden político, aunque de hecho los nuevos ordenamientos sean totalmente distintos de los pasados, porque la mayoría de los hombres se sienten tan satisfechos con lo que parece como con lo que es, y muchas veces se mueven más por las cosas aparentes que por las que realmente existen” (Discursos, I, 25).

Realismo y prudencia, cuando nos dice: “Parece, como hemos dicho otras veces, que en las acciones humanas, además de las dificultades con las que se tropieza para llevar algo a buen término, siempre hay algún mal en las proximidades del bien, y el bien provoca el mal tan fácilmente que parece imposible evitar éste si se desea aquél. Y esto se comprueba en todas las acciones humanas. Por eso el bien se conquista tan difícilmente, a no ser que la fortuna ayude de tal modo que con su fuerza pueda superar ese inconveniente natural y ordinario” (Discursos, III, 37).

Realismo y prudencia, cuando nos dice: “Un hombre prudente debe discurrir siempre por las vías trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de los demás, con el fin de que, aunque no se alcance su virtud, algo nos quede, sin embargo, de su aroma” (El príncipe, VI).

Estas enseñanzas parecen bastante razonables y lógicas a la hora de gobernar. Sin embargo, la prudencia y el realismo no son valores muy apreciados entre los políticos actuales. Y sí lo son el permanecer desconectados de sus gobernados, como si fuesen meros instrumentos para legitimar que, una vez en el poder, hagan lo que quieran, como también nos dice Maquiavelo:

“Los romanos, para extender sus dominios, y al juzgar de materias políticas, evitaban siempre el camino del medio y se inclinaban a soluciones extremas. Pues gobernar no es otra cosa que mantener a los súbditos de modo que ni deban ni puedan perjudicarte, y esto se consigue o con grandes medidas de seguridad, cortándoles toda posibilidad de ofenderte, o con beneficios, de modo que no sea razonable que puedan desear cambiar de suerte” (Discursos, II, 23). O sea, votadnos cada cuatro años, y luego dejadnos en paz que hagamos todo lo que queramos, por supuesto en vuestro nombre, borreguitos.

Y va más allá Maquiavelo, si los gobernados osan reclamar algún tipo de participación: “Quien manda a súbditos (…) si no quiere que se vuelvan insolentes y que le menosprecien por su condescendencia, debe inclinarse más al castigo que al premio. Pero incluso en este caso el castigo debe ser moderado, para no atraerse el odio, pues hacerse odiar nunca ha sido bueno para ningún príncipe” (Discursos, III, 19). Para ello, mucha legislación, para poder culpabilizar a la gente y ponerle multas (castigos).

Y va aún más allá Maquiavelo, sacando el tema de amenazas y ejecuciones: “Las injurias pueden ser en los bienes, en la vida o en el honor. En las que son contra la vida son más peligrosas las amenazas que las ejecuciones: de hecho, las amenazas son peligrosísimas y en las ejecuciones no existe peligro alguno, porque el muerto no puede pensar en la venganza y los que quedan vivos la mayoría de las veces dejan de pensar en ti, pero el que está amenazado se siente necesariamente constreñido a hacer o a padecer, y se vuelve peligrosísimo para el príncipe, como diremos en otro lugar”. (Discursos, III, 6).

Adivinanza: ¿Qué faceta maquiavélica de las dos aquí representadas sigue fielmente nuestro ‘príncipe Freddy’? Ya sabéis, el que acapara tantos cargos en un país con 5 millones de parados; ¿de verdad que no le da vergüenza?; ¿o es que a su alrededor no encuentra a nadie capaz de llevarlos a cabo? Todos sabemos que la incompetencia abunda en este país…, sobre todo allí donde abunda la sinvergonzonería.

TZI

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4 respuestas a MAQUIAVELO

  1. melarrakis dijo:

    Zparo se creía el Maquiavelo de León pero se ha quedado en el Malolelo de Valladolid. Y los demás a sufrir su idiocia. Ahora el último cartucho es Aldedo RuGALcaba….cómo deben estar las cosas de jodidas que su mejor candidato sea un delincuente.

  2. Holas!

    Cuando leí Maquiavelo me quedé alucinado. Luego encontré a quien copió el mangante ese, y comprendí que “El Arte de la Guerra” había sido robado no una, sino unas cuantas miles de miles de veces. Son pobres, terriblemente pobres, los textos de MaquiaCopia. Otro aupado sobre el copy y paste.

    Hay otros textos de esa época que son maravillosos. Una visita al Archivo Histórico más cercano que contenga documentación del siglo 15 en adelante… y el Maquia ese se ahoga entre la micro-historia, la que habla de ti, de mi, de nosotros.

    Si es que son unos torpes. Lo eran, y lo son. En cuanto haya que usar el cerebro para comprender de verdad, se quedarán lloriqueando en las esquinas. Cosa que ya están haciendo casi tod@s, por cierto.

    Abrazos,

    Miguel

    • hasenroniz dijo:

      Qué alegría que de nuevo participes en mi humilde blog. Es bastante probable que lo poco que escribió Maquiavelo fuese ‘copiado’, la verdad es que no parece muy original, pero ahí está, en todos los libros de historia; al final, lo que cuenta es lo que podamos sacar de provecho al leerlo, tampoco debería importar tanto quién lo escribió.

      Gracias Miguel, un abrazo

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