EL FRAUDE DEL SIDA

Muchos de nosotros hace tiempo que nos convencimos de que lo del SIDA es un fraude más de la industria farmacéutica para obtener beneficios a través del miedo. Se inventaron que un virus altamente mortal podía contagiarse a través de la sangre y el sexo y, de inmediato, sacaron al mercado medicamentos carísimos para controlar la enfermedad, que no para curarla. Son expertos en transformar las enfermedades debidas generalmente a disfunciones del sistema inmunitario en enfermedades crónicas que requieran medicación de por vida. Curioso.

El SIDA en un síndrome, como su nombre indica, de inmunodeficiencia adquirida, es decir, que el sistema inmunitario se ha deprimido, y se ha demostrado que puede ocurrir por varias causas, como la ingesta de ciertos medicamentos, ciertas drogas, la contaminación química del medio y los alimentos, y no únicamente por un supuesto virus, el VIH. De hecho, el propio Luc Montagnier, que recibió el premio Nobel en el 2008 precisamente por descubrir el VIH causante del SIDA, ha reconocido que ni él ni Robert Gallo han purificado dicho virus, que es un paso esencial para confirmar su existen cia. Pero, como interesaba la existencia de ese virus para la industria farmacéutica, pues a la más mínima sugerencia se oficializó esa existencia. Es decir, que puede que el VIH ni siquiera exista, desde luego no está demostrado por muchas microfotografías que nos quieran enseñar; yo mismo puedo hacer una y ponerla en la Red para que todo el mundo la distribuya en sus blogs y webs…

También declaró Montagnier que el VIH, por sí solo, no es capaz de producir la sintomatología asociada al SIDA, y tiene que haber otros cofactores para que se manifieste la enfermedad. Primero pensó que, además de la infección crónica causada por el VIH es necesaria la presencia de infecciones bacterianas, también crónicas, causadas principalmente por micoplasmas. Y más tarde confirmó la importancia del estrés oxidativo en el desarrollo de la enfermedad. Es decir, parece que precisamente el VIH es el factor menos importante a la hora de desarrollar la enfermedad, así que, insisto, puede que ni exista.

Montagnier decía después de recibir el Nobel: “Si usted y yo tenemos un buen sistema inmunitario podemos exponernos al virus del SIDA y no infectarnos [pues entonces no es tan peligroso como siempre nos han dicho]. Hay mucha gente expuesta al virus que no se infecta porque tiene una buena respuesta inmunitaria. Y de la misma manera hay personas inmunodeprimidas por diferentes factores, entre ellos los psicológicos, que son más sensibles a la infección y a que el virus se instale definitivamente en ellas. También son muy importantes otros factores, como la nutrición. Hay pues que tomar antioxidantes porque los radicales libres deprimen el sistema inmunitario” (y no solamente antirretrovirales, como dice la tesis oficial).

Parece claro que Montagnier piensa que es primeram ente el sistema inmunitario el que se debilita y, después se infecta lógicamente de bacterias y virus y, por tanto, lo que hay que conseguir es reforzar de nuevo ese sistema inmunitario deprimido para que controle la infección. O sea, ni VIH ni ostias (no sé si es con hache o sin ella, pero me apetecía pon er esta palabra para dar énfasis a la afirmación).

Montagnier declaró también al diario El País: “El virus actúa en aquellos organismos que presentan ya una situación degradada por el consumo de drogas o por una vida complicada con abuso de alcohol o escasa atención a la alimentación. Algunas personas sanas pueden ser infectadas por el virus durante un breve periodo pero pueden desembarazarse de él enseguida. La moraleja de todo esto es que hay que llevar una vida responsable y evitar otras infecciones”. ¿Y para esto tanto miedo? Los colectivos más maltratados por el SIDA (drogadictos y homosexuales) coinciden con lo que dice Montagnier del abuso de drogas y alcohol, así que ya parecen explicadas las causas más probables de la pandemia. Y en África, las vacunaciones masivas que deprimen el sistema inmunitario, y solo así se explica que bebés de meses desarrollen la enfermedad cuando ninguno de sus progenitores son siquiera portadores del VIH y, en cambio, sí han sido vacunados.

Respecto a lo de África, Montagnier es claro: “El tratamiento con antioxidantes es una buena manera de disminuir la tasa de transmisión, porque creo que al VIH podemos estar expuestos muchas veces sin ser afectados de forma crónica, pero nuestro sistema inmune se deshará del virus en pocas semanas si uno goza de buena salud. Y ése es el problema de la gente en África: su nutrición no es muy equilibrada y sufren de estrés oxidativo, incluso aunque no estén infectados por el VIH, así que su sistema inmune no funciona bien, por lo que es propensa a permitir entrar al VIH y a que en ellos permanezca”.

Y añade: “Así que existen muchas formas y no solo la vacuna, que algunos consideran la solución mágica, de disminuir la transmisión. Con simples medidas de nutrición, dando antioxidantes, aplicando medidas de higiene, combatiendo otras posibles infecciones… No son espectaculares, pero podrían de verdad disminuir muy bien la epidemia hasta los niveles de los países occidentales”.

Ni el mismísimo descubridor del VIH cree en él. Está claro que, o bien no existe, o desde luego no es nada peligroso, así que todo el tema que envuelve al SIDA, y la tesis oficial de que su causante es el VIH y contra él hay que actuar, es una total falacia. El SIDA no es más que una supresión del sistema inmunitario debida a las drogas y a una alimentación deficiente, que hace que cualquier otra infección pueda llegar a ser mortal, y el virus VIH es una gilipollez que hace ganar mucho dinero a la mafiosa industria farmacéutica, que no tiene escrúpulos a la hora de imponer sus intereses. Como veis, la conclusión es siempre la misma, y bien que lo siento.

TZI

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6 respuestas a EL FRAUDE DEL SIDA

  1. Perfecto. Gracias por esta exposición sucinta y clara.

    Abrazos,

    Miguel

    • hasenroniz dijo:

      Me gusta mucho lo de ‘exposición clara’, pues a veces creo que no se entienden bien las cosas que quiero expresar, quizás porque dé por supuesto que todo el que lee el artículo ya conoce a fondo el tema y, evidentemente, no tiene por qué ser así.
      Gracias Miguel.
      Un abrazo

  2. melarrakis dijo:

    En estos casos me salta el recuerdo de que para algunos es mejor vender insulina que fomentar los trasplantes o las nuevas técnicas con células madre para acabar con la enfermedad

  3. varín dijo:

    Hola,
    igual ya lo habéis visto todes,
    pero pa les de “perdonen el retraso”, como yo:
    http://www.trinityatierra.com/2011/07/13/una-de-las-revelaciones-sobre-las-vacunas-mas-inexcusables-que-existen/

    Abrazos

  4. dominique dijo:

    Como de costumbre acertaste con otro tema candente querido amigo.Cuando vivía en Barcelona mi esposo y yo nos hicímos voluntarios para la prevención del sida e ir a visitar enfermos, hablo del principio en que se conoció la enfermedad y preguntamos las medidas de seguridad a seguir. Dos veces por semana íbamos a distribuir jeringuillas y preservativos a donde ejercían hombres y mujeres, no sabes lo enriquecedores que eran estos ratos; estas personas a parte de lo material necesitan AMOR y te abrían su corazón con toda naturalidad agradeciendo un poco de atención (no solo vive de pan el hombre), luego íbamos al hospital del mar donde aparcaban a los infestados, eran tratados como animales (5 en una habitación) y tuvímos más de un altercado con el personal hospitalario.Sólo les faltaba ir a una isla como los leprosos, volvemos al miedo…Les dábamos un beso, les cogíamos de la mano y aquí estoy.¿Dónde estaba el juramento de Hipócrates en aquel momento?
    Al principio “la gente de bien” opinaba que el sida era un castigo de Dios contra los homosexuales, opino que es un negocio redondo como otros tantos ya que en el tercer mundo donde no hay nada que rascar la población sigue muriendo.
    He distribuido muchos preservativos y no por eso me considero una “pecadora” y Manel era una persona profundamente buena.
    Muy interesante la página de las vacunas, ¡Viva el negocio!
    Uno de los libros más hermoso que leí hace años es “más grandes que el amor” de mi tocayo francés. Gracias por tus aportaciones.

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