ORGONÓN

Parece algo relacionado con ‘El Señor de los Anillos”, pero Orgonón es realmente el nombre que Wilhelm Reich dio al laboratorio que construyó en Estados Unidos, concretamente en el estado de Maine.

Wilhelm Reich nació el año 1897 en Dobrzcynica, en lo que entonces era el Imoperio Austro-Húngaro. Con tan solo 25 años se convirtió en primer auxiliar de la policlínica que fundó Sigmund Freud, fundador del Psicoanálisis que consideraba a Reich su ‘hijo adoptivo’.

Pero, pronto, Wilhelm Reich se enfrentó con su maestro en algunos aspectos y terminó por abandonar definitivamente el movimiento psicoanalítico después, eso sí, de realizar importantes aportaciones críticas al psicoanálisis desde una perspectiva marxista.

Entonces comenzó en solitario un viaje de investigación que le llevó a descubrimientos trascendentales en numerosos campos del conocimiento. Tales descubrimientos implicaban una crítica radical de la sociedad y de lo establecido, y fue por ello perseguido, acosado, hasta que lo metieron en una cárcel federal norteamericana de Lewisburg (Pensilvania), donde murió el 3 de noviembre de 1957.

Un año antes, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) quemó sus diarios de trabajo, documentos y material de laboratorio, así como muchos ejemplares de sus libros, emulando las hogueras de la Bebelplatz del Tercer Reich de Hitler, curiosa coincidencia con su apellido (Reich = Imperio).

Reich fue perseguido hasta su muerte porque sus ideas ponían en peligro el status quo de los poderosos. Pero, era muy activo, lleno de vitalidad y “se sentía frustrado, irritado y abandonado si la gente no producía y trabajaba como él. Su mente era increíblemente rápida para captar hechos e ideas nuevas”, según su tercera compañera Ilse Olendorf. “Se veía a sí mismo más como naturalista que como médico. Se sentía cientos de años por delante de su tiempo y, a menudo, decía que no importaba que no fuera reconocido en vida, que sería conocido por su obra quinientos o mil años después”.

El análisis de Reich de los mecanismos que llevaron al pueblo alemán a lanzarse en los brazos del Führer, permiten calificar también de fascismo al capitalismo estadounidense y, en general, a cualquier régimen represivo que produzca en las masas impulsos sádicos que puedan ser aprovechados en guerras imperialistas. Escribe Reich en su libro ‘Psicología de masas del fascismo’: “La importancia sociológica de Hitler no reside en su personalidad sino en lo que las masas han hecho de él”.

En el año 1934, durante su estancia en Noruega, comenzó a observar a través del microscopio el comportamiento de la materia ante determinadas condiciones, lo que lo condujo al problema del cáncer y al descubrimiento de unas vesículas que, según afirmaría, representan la transición entre la sustancia viva y la no-viva. Las denominó ‘biones’ y pudo reproducir en laboratorio su formación a partir de la desintegración de materia orgánica e inorgánica. Estos ‘biones’ pueden compararse por su función a los ‘bioblastos’ propuestos por Richard Altmann en 1890 o a los ‘simbiontes’ de Paul Portier, quien en 1918 postuló el origen de las células eukariotas en procesos de endosimbiosis.

En la primavera de 1939, Reich se trasladó a trabajar a Nueva York como profesor asociado de Psicología Médica. Después de los últimos experimentos realizados en Noruega, anunció que la fuerza vital (o energía a la que Freud se refería de modo casi metafórico, y que Reich planteó ya en 1919 que tenía que tener un soporte real, biológico) existía, y la denominó ‘orgón’.

Según Reich, el ‘orgón’ es la energía vital primordial que llena lo que se considera el “espacio vacío” del universo, siendo espontáneamente excitable y pulsátil; y, a la vez, la base de las emociones y la sexualidad, pues existe libremente en la atmósfera terrestre, y es atraída por todos los materiales a los que carga con diferente intensidad. Toda materia reacciona pues ante la energía orgónica de alguna forma, bien repeliéndola y reflejándola, bien atrayéndola y absorbiéndola.

Asimismo, el ‘orgón’ es atraído hacia las cosas vivas y hacia el agua. Y fluye libremente en la atmósfera, generalmente de oeste a este, siguiendo el movimiento de rotación de la Tierra. El ‘orgón’ es también un océano de energía en movimiento que permite interrelacionar fenómenos, transmite perturbaciones electromagnéticas, provoca cambios en la circulación del aire, influye en la temperatura, presión y humedad, y forma potenciales tormentas.

Se encuentra igualmente en la base de procesos vitales fundamentales: la pulsación, la corriente y la carga del ‘orgón’ determinan movimientos, acciones y comportamientos en el protoplasma y en los tejidos.

Según Reich, podría decirse que las emociones son el flujo y reflujo, la carga y descarga del ‘orgón’ dentro de la membrana del organismo, de la misma forma que el estado atmosférico es el flujo y reflujo, la carga y descarga del ‘orgón’ en la atmósfera. Por tanto, idénticos mecanismos bioenergéticos producen las descargas a escala humana (orgasmos) y atmosférica (tormentas).

En 1942, Reich compró una granja abandonada en Rangeley (en el estado de Maine), que convirtió en su hogar y centro de trabajo a partir de 1945, y a la que llamó ‘Orgonón’. Allí comenzó a desarrollar una enorme actividad.

En 1951 descubrió que las radiaciones atómicas inducían un estado de sobreexcitación en el ‘orgón’ que denominó ORANUR (ORgon AntiNUclear Radiation, o Radiación antinuclear del orgón). Y comprobó que el efecto ORANUR generaba una condición “muerta” o estancada de la energía orgónica a la que llamó DOR (Deadly ORgon, u Orgón mortal). Toxicidad del ‘orgón’ que puede provocarse en pequeñas dosis con objetos habituales hoy en nuestras vidas, como las luces fluorescentes, los aparatos de televisión, los ordenadores, teléfonos móviles, aparatos de rayos catódicos, hornos microondas, rayos X, bobinas y aparatos electromagnéticos, etc.

Pero, existen excitadores mucho más potentes que pueden inducir el efecto ORANUR y el DOR: torres de emisión de televisión y radio, antenas de telefonía, radares, líneas de alta tensión y, muy especialmente, plantas de energía nuclear, instituciones militares donde se almacena armamento nuclear, zonas de pruebas atómicas y vertederos de residuos radiactuivos.

Reich aseguraba que los entornos cargados con DOR producen síntomas físicos apreciables: ambiente sofocante, sed continua, edemas, enfermedades cutáneas, letargo y falta de contacto emocional. En cuanto a la atmósfera, las condiciones son habitualmente desérticas: sequía, bruma gris acero, lluvias ácidas y nubes sombrías.

El efecto ORANUR produce, sin embargo, condiciones de sobrecarga energética tanto en seres humanos (nerviosismo, calor o fiebre ligera, accesos de rabia o cólera y dificultad para mantener la concentración), como en la atmósfera y el clima (cielo con fuerte color azul y gran brumosidad en el horizonte, nubes que no se funden o crecen, vientos caóticos, tormentas que se fragmentan o disipan, etc.).

En 1952 Reich inició una nueva fase en sus experimentos con el ‘orgón’ a la que denominó CORE (Cosmic Orgon Engineering, o Ingeniería del orgón cósmico), y que consistía en analizar el comportamiento de la energía orgónica en la atmósfera. Para ello, en 1954 se trasladó al desierto de Arizona para llevar a cabo la operación que llamó OROP-Dessert (ORgon Energy OPeration in the Dessert, u Operación con energía orgónica en el desierto). Con una especie de ‘cañón’ al que llamó “rompenubes”, que permitía ‘hinchar’ primero las nubes y, posteriormente, ‘absorber’ de ellas la energía orgánica y desviarla hacia la tierra o el agua para disolverlas, consiguió que lloviera en pleno desierto de Arizona. Y durante siete meses estuvo viajando con su hijo Peter y el ‘rompenubes’, con éxito total, haciendo que zonas totalmente secas comenzaran a revivir gracias a la lluvia.

Y su innegable éxito fue el principio de su final. La FDA abrió una investigación sobre sus acumuladores de ‘orgón’. Y en 1949, la Asociación Psicoanalítica Americana comenzó a presionar a los psiquiatras que acudían a Orgonón a adiestrarse con Reich.

En 1952 se produjo una nueva visita de inspectores de la FDA y dos años después la agencia prohibió los acumuladores de ‘orgón’ ¡y toda la literatura relacionada con ellos!, y todo lo publicado en Orgonón.

Reich y sus colaboradores fueron acusados de fraude por sus investigaciones sobre “la inexistente energía del orgón” La batalla legal duró más de un año y mantuvo a Reich bloqueado al decidir asumir su propia defensa. El 25 de mayo de 1956, Reich fue condenado a dos años de prisión.

El 23 de agosto de ese año, unos agentes de la FDA llegaron a casa de Reich, cargaron un camión con acumuladores, libros, folletos, revistas y boletines científicos y se llevaron todo al incinerador de Gansevoort donde los libros y el material de laboratorio fue arrojado al fuego.

Posteriormente, el 3 de noviembre de 1957, a una semana de su prevista puesta en libertad, Reich murió en prisión. Un lunar negro para la Humanidad.

Afortunadamente, el legado que nos dejó Reich no ha sido olvidado, y son muchos sus seguidores que están confirmando en gran parte sus geniales intuiciones. En 1978, se constituyó en Figueres (Gerona) la ‘Fundación Wilhelm Reich’, creada por el Dr. Carles Frigola y la hija de Reich, Eva. Y poco después se creó una Clínica de Medicina Orgonómica y se inició la publicación de la ‘Revista de Ciencias Orgonómicas’. En 1987 se creó en Valencia la ‘Escuela Española de Terapia Reichiana’.

Las ideas sobre la educación libre y la autorregulación infantil que Reich y su amigo Neill desarrollaron (y que este último puso en práctica en ‘Summerhill’, abierta aún noventa años después), han inspirado multitud de escuelas libres en numerosos países sembrando la semilla para que los ‘niños del futuro’ puedan empezar a construir un mundo como el que Reich concebía:

“Dejad que la Vida fluya libremente. Será el primer paso hacia la libertad y la paz en la Tierra”.

TZI

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5 respuestas a ORGONÓN

  1. varín dijo:

    Qué Bueno,
    Qué gran puesta al día en el tema¡
    Gracias

    Abrazos

  2. Pingback: Como ese ejemplo hay todos los que queráis, « conocimiento y libre albedrío

  3. dominique dijo:

    Realmente genial! Cuántas cosas me quedan por aprender, necesitaría 7 vidas como mis gatos. Reich era según he entendido un seguidor de la medicina alternativa y claro molestaba, otra gran injusticia pero veo que su memoria sigue vigente.
    ¿Me puedo pedir un poco de orgón?
    Gracias.

    • hasenroniz dijo:

      Ha habido y hay muchos científicos que llegan a conclusiones de que las medicinas alternativas tienen base científica y explicaciones racionales y, por tanto, son armas muy buenas contra las enfermedades, y esto es lo que molesta, porque les disminuye el negocio a las multinacionales farmacéuticas, que son unos monstruos con un poder inmenso que no dudan en utilizarlo para mantenerse en la cúspide: los beneficios justifican los medios.

      Un abrazo

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