EL MOVIMIENTO EUGENÉSICO AMERICANO

El tema de la eugenesia en los EE.UU. de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, comenzó quizás con el libro del inglés sir Francis Galton titulado ‘Hereditary Genius’, donde intentaba demostrar científicamente algo que, en la Inglaterra victoriana ya era de dominio público: que los victorianos eminentes solían ser progenie de eminantes padres victorianos. Galton aducía que el talento intelectual es principalmente hereditario.

El estudio que Galton hizo del “genio hereditario” le llevó a considerar “al incompetente, al enfermizo, al desesperado” como una amenaza para el bienestar de la sociedad a causa de su tendencia a engendrar gran número de hijos, niños éstos depauperados, enfermos y miserables.

Debería animarse a las clases altas para que tuvieran más hijos, mientras que a las bajas tendría que ser posible persuadirlas, o en caso necesario obligarlas, de la necesidad de tener menos.

Galton aspiraba a que la gente de su propia clase cerrara filas alrededor de esta idea central de mejora racial (de aumentar el número relativo de “los más sanos, más ricos y más sabios”). Galton, en 1883, bautizó a esta idea y a este empeño con el nombre de eugenesia: era algo destinado a convertirse en el punto de confluencia de muchas formas de control de la conducta en el transcurso del siglo XX.

Bajo el pabellón de la eugenesia, muchos científicos y reformadores sociales abogaron por la promulkgación de leyes que impidieran tener descendencia a los “degenerados”. De este modo, en fecha tan temprana como 1898, la legislatura de Michigan incorporaba un decreto de esterilización eugenésica en el que se disponía la castración de la totalidad de los internados en el Asilo para Débiles Mentales y Epilépticos de Michigan, así como para todos aquellos que por tercera vez hubieran recibido condena por felonía.

La “desviación”, esto es, una conducta reputada como socialmente molesta, dañina o peligrosa, y la “incapacidad”, condición considerada como una minusvalía para el individuo afectado, suelen ir casi siempre unidas en las propuestas eugenésicas; las medidas destinadas a controlar la conducta que pudieran significar una amenaza para los intereses de grupos poderosos quedan así revestidas con los ropajes de las mejoras humanitarias.

En el mismo año de la promulgación del decreto de Michigan apareció un informe que describía un intento lisa y llan amen te orientado a controlar la conducta desviada tratándola como una enfermedad. Detallaba la “castración terapeútica” de veintiséis niños varones en Massachusetts; de éstos, veinticuatro habían sido operados a causa de “epilepsia y masturbación persistentes”, uno por “epilepsia con imbecilidad” y uno por “masturbación con debilidad mental”.

El movimiento eugenésico fue alimentado en gran medida con fondos provenientes de fundaciones corporativas. En 1904, la Carnegie Institution de Washington (fundada y patrocinada por Andrew Carnegie, el fabricante de acero) financiaba la puesta a punto de un centro de experimentación biológica en Cold Spring Harbor, Nueva York. Lo dirigía Charles Benedict Davenport, zoólogo cuyo temprano interés científico por la crianza de animales había comenzado a desvanecerse y que, al estudiar a Galton, se convirtió en interés por la eugenesia. Animó a otros científicos a que desarrollaran métodos para identificar a los individuos que portaran “plasma germinal defectuoso” y procuró que otras fundaciones finan ciaran el trabajo. Davenport estaba particularmente interesado en que se diera paso a leyes de control eugenésico, y dedicó muchos esfuerzos a propagar información sobre el tema.

Un año más tarde, en 1905, la legislatura del estado de Pensilvania aprobó un Acta para la Prevención de la Idiotez en los que se incluía una cláusula de esterilización. Fue vetada por el gobernador Pennypacker, que dijo: “Estos niños, casos de imbecilidad y de debilidad mental, han sido confiados a las instituciones por sus padres o tutores con el fin de que se les enseñe e instruya. Se propone [en el Acta] experimentar con ellos; no para su instrucción, sino para ayudar a la sociedad en el futuro… sin su consentimiento, que no pueden dar… Esta Acta asume que no se les puede enseñar ni instruir… [sin embargo, su] condición mental se debe a causas… completamente fuera del alcance de nuestros conocimientos”.

Pero, al poco, las barreras que se oponían al control eugenésico cederían casi de golpe. Dos años más tarde, el estado de Indiana aprobó y refrendó como ley un decreto sobre esterilización eugenésica. El preámbulo establecía sucintamente: “Por cuanto la herencia juega un papel de decisiva importancia en la transmisión del crimen, la idiotez y la imbecilidad…”. Tal lenguaje, con variaciones menores, se repetía en leyes similares, aprobadas en rápida sucesión en quince estados.

El apremio de los eugenésicos hizo que la lista de características en las que la herencia supuestamente jugaba “un papel de decisiva importancia” se enriqueciera con nuevas adiciones. Una ley de Nueva Jersey añadía, en 1911, “debilidad m ental, epilepsia, tendencias criminales y otros defectos”. La ley de Iowa, promulgada el mismo año, abogaba por el “asexuamiento de criminales, idiotas, etc.”. El artículo de asexuamiento fue modificado dos años más tarde, convirtiéndose en “prevención de la procreación” y el etc. fue desmenuzado en “criminales, violadores, idiotas, débiles mentales, imbéciles, lunáticos, borrachos, toxicómanos, epilépticos, sifilíticos, pervertidos sexuales y morales, y personas enfermizas y degeneradas”.

Para abreviar: entre 1909 y 1928, veintiún estados promulgaron leyes de esterilización eugenésica destinadas a controlar el comportamiento reproductor de desviados sociales. Algunas de estas leyes nunca fueron aplicadas, pero otras muchas sí, y la mayoría de ellas están aún en los códigos de una forma u otra. El número de esterilizaciones realizadas bajo el auspicio de estas leyes con anterioridad a 1929 ha sido estimado en unas 8.500.

Hacia 1910, el movimiento eugenésico comenzó a consagrarse de forma organizada a racionalizar y documentar las medidas que había ayudado a promover. Davenport, por ejemplo, creó (con fondos donados por la señora E. H. Harriman, viuda del magnate ferroviario) la Oficina de Informes Eugenésicos, reuniendo científicos de diversos campos para estudiar, informar y recomendar medidas de carácter público en asuntos concernientes a su común objetivo. La oficina era auxiliada por “comités asesores expertos” en asuntos tales como “la herencia de las características mentales”, “la herencia del débil mental” y “la esterilización”.

Se formó, bajo los auspicios de uno de los comités asesores, un subcomité “que estudiará y detallará el mejor medio práctico para eliminar el plasma germinal defectuoso de la población americana”. El presidente Harry H. Laughlin y otros miembros del comité “investigaron y descubrieron” que aproximadamente el diez por ciento de la población era portadora de “mala semilla”. Precisando más, afirmaron la existencia de una conjunción inherente entre la inmoralidad y la inteligencia escasa. Esta conjunción, argüían, era característica de “débiles mentales, locos, gentes con tendencias criminales (lo que incluye a delincuentes y revoltosos), epilépticos, borrachos, seres enfermizos, ciegos, sordos, deformes y personas dependientes (incluyendo a huérfanos, inútiles, mendigos, pobres y sin hogar)”.

Al formular el aserto (ya oficialmente establecido en los preámbulos de las leyes de muchos estados) de que la causa primigenia de la desviación social era una mala herencia y de que “la sociedad debe contemplar el plasma germinal como algo que a la sociedad pertenece, y no únicamente al individuo que lo lleva”, el comité de Laughlin concluía que la esterilización eugenésica era el “mejor medio práctico de proscribir el plasma germinal defectuoso de la población americana”.

No existía, en la época, ni genética cuantitativa, ni una teoría defendible sobre una hipotética transmisión hereditaria de los rasgos caracterológicos, ni datos sobre cifras de Coeficiente Intelectual entre la población general del país. Pero, en América, la noción de que la dependencia, la enfermedad, la pobreza, la degeneración, la deformidad, la desviación y otros problemas sociales estaban determinados biológicamente por mala sangre y mala herencia era una idea cuyo tiempo había llegado.

Así pues, los Estados Unidos se convirtieron en la primera nación de la época moderna donde se promulgaron y aplicaron leyes en las que se articulaba la esterilización eugenésica en nombre de la “pureza de la raza”, y no la Alemania nazi de Hitler como casi todo el mundo cree erróneamente porque así nos lo han hecho creer interesadamente.

TZI

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7 respuestas a EL MOVIMIENTO EUGENÉSICO AMERICANO

  1. R. dijo:

    Hola, cuanta razon tienes, y sin el apoyo de gente como esta en los USA o Inglaterra los nazis no hubieran podido hacer lo que hicieron. Me gustaría añadir que el origen no obstante habría que buscarlo en Darwin, curiosamente[?] primo segundo del mencionado (http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton) ya que la aplicacion de sus descubrimientos le llevó a esas conclusiones.
    Aprovecho para decir: Gracias por el gran trabajo que haces y por permitirnos ampliar nuestro conocimiento de una manera tan sencilla (de leer que no de hacer)

    • hasenroniz dijo:

      Tienes toda la razón, seguramente Darwin tiene mucha culpa en ello, quizás sin desearlo; hemos de retrotraernos a la época para ver que era un pensamiento de lo más común, cada época tiene sus defectos, y en el futuro nos criticarán por muchas de las cosas que estamos haciendo ahora y se preguntarán cómo no pudimos revelarnos ante ellas.
      Gracias por tu apoyo. Me enorgullece poder ayudar en algo.

  2. melarrakis dijo:

    Pero curiosamente esta conducta se achaca exclusivamente alos nazis, repugnantes por otra parte. Pero era moneda de uso común en TODA la cultura occidental, y mucho en los paises nórdicos, en la maravillosa Noruega que ahora nos quieren vender.
    STIEG LARSON debe ser algún residuo de esos experimentos. No voy a leer ninguno de sus bestsellers porque son eso, bestsellers, no son LIBROS.

  3. dominique dijo:

    Ya había oído hablar de este crimen (uno más) contra la libertad individual. Sólo se habla de la eugenesia nazi, tambien detestable pero los imperialistas tienen mucho cuidado que sus actos contra la población no salgan a la luz y esta vez han fracasado. Curiosamente participaron y participan como siempre personajes con alto poder económico, lo que demuestra una vez más que con dinero un@ se puede permitir cualquier barbaridad aberrante.Nadie tiene el derecho a jugar a ser Dios, TOD@S somos un átomo que forma parte de ÉL, tengamos una raza, color o “tara”. Lo que no deja de ser positivo es que estamos en pleno proceso de miscegenación y la raza humana ganará una renovación de sangre, sólo hay que mirar las consecuencias de los hijos consanguíneos.Tambien me recuerda los abortos en masa obligados en la India hace unos años y la esterilización sistemática de las mujeres indoamericanas…Pero no quiero hacerme pesada, asi que dejaré en el tintero más argumentos y me quedaré con mi rabia impotente.
    Un abrazo.

    • hasenroniz dijo:

      Bien visto dominique; quería poner en tela de juicio la imagen que se tiene de ese gran imperio americano, que tantas barbaridades a cometido, pero del que hemos heredado su forma de vida tan destructiva no solo del planeta, sino de la moralidad que debiera distinguirnos de los animales; pero, prefiero simplemente dar datos y que la gente juzgue por sí misma, o investigue más profundamente el tema, del que seguramente hay mucho más que decir.
      Un abrazo

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