LOS MOAIS

Hace un par de años, se dio a conocer una hipótesis arqueoastronómica planteada por el astrónomo español Juan Antonio Belmonte y el antropólogo chileno Edmundo Edwards. En ella afirmaban que los gigantes de Te-Pito-O-Te-Henua (el ombligo del mundo) miraban a las Pléyades, al cinturón de Orión y a la Luna.

Está claro que el de los moais es uno de los muchos misterios sobre la isla de Pascua que permanecen sin respuesta coherente. La orientación de la mayoría de los moais parece dictada por la topografía de la isla. Sin embargo, el astrónomo William Liller descubrió que, aunque algunas de estas estatuas estaban puestas en paralelo a la costa, sus plataformas ceremoniales (ahus) no lo estaban, así como otras ubicadas más al interior. Dedujo que su posición podía corresponderse con una orientación astronómica, que en un primer momento relacionó con los equinoccios y solsticios y con disposiciones solares.

Edmundo Edwards había recopilado durante más de cuatro décadas una valiosa información etnográfica y etnoastronómica sobre Pascua y otras islas de la Polinesia. Teniendo en cuenta esa información, sabía que para los habitantes de Rapa Nui era mucho más importante que el Sol (como sostenía Liller), tanto la Luna (mahina) como las estrellas.

Edwards y Belmonte se dieron cuenta de que muchas de las orientaciones interpretadas por Liller como equinocciales, en realidad se correspondían con el cinturón de Orión (Tautoru o ‘los tres bellos’), y que la gran mayoría de las solsticiales se relacionaban con la ubicación de las Pléyades (Matariki o ‘pequeños ojitos’), el asterismo más importante de la cultura Rapa Nui.

Según estos científicos, estas orientaciones están ligadas a los objetos astronómicos más importantes en la cosmovisión rapanui, que están representados en su calendario lunar. Para respetar el ciclo de las estaciones, las lunas estaban gobernadas por las salidas y las puestas de determinadas estrellas, como Vega, Sirio y Antares. Pero, sobre todo, por el cinturón de Orión y las Pléyades.

La primera y última visión de las Pléyades o Matariki al atardecer marcaba el mejor periodo, la época de esplendor, la estación más próspera del año, conocida como Hora Nui, en la que se podía pescar libremente. Era el tiempo de la cosecha y los rituales en los ahus, un periodo durante el cual la guerra estaba prohibida.

Por el contrario, la época en la que estas estrellas no eran visibles en el cielo pascuence se correspondía con el periodo hitu, la estación negra. Esto demostraría la singular relación que guardaba este grupo de estrellas con el calendario pascuence. Y explicaría porqué los siete moais de Ahu Akivi son los únicos de la isla que miran hacia el mar y están orientados a la puesta de la constelación de Tautoru, marcando el principio del año rapanui.

En el extremo oriental de Pascua, en la aislada península de Poike, se encuentra un lugar con una piedra inscrita con grabados conocida como “la piedra para observar las estrellas”, y próxima a ésta hay otra donde se representaba un mapa estelar, que podría ser una representación bastante realista de las Pléyades. Precisamente, ambas piedras están en el único lugar de Pascua desde donde se ven las Pléyades al salir y ponerse en un horizonte “despejado”, sobre el mar.

Una dificultad para la investigación es el hecho de que todos los moais fueron derribados en las guerras civiles que hubo en la isla en el siglo XVIII, y sólo comezaron a ser reinstalados a partir de la década de los 50 del siglo XX, precisamente por el noruego Thor Heyerdahl en la playa de Anakena.. Pero, la mayoría de los moais permanecen derribados, con sus tocados rojos a varios metros de distancia, y la orientación sólo puede establecerse a partir de la plataforma en la que estaban situados.

Hay pocos lugares en los que se percibe un alineamiento hacia el Sol, y curiosamente uno de ellos es el “ahu RA’AI” (RA’A significa Sol, como se aprecia muy parecido al egipcio) en un emplazamiento desde donde se produce la salida y puesta de Sol en el solsticio de diciembre sobre dos montañas significativas de la isla.

En definitiva, otra teoría más que intenta explicar misterios milenarios, pero con la particularidad de que aumentan aún más ese misterio, es decir, resuelven preguntas planteando otras todavía más complejas de responder. Así es este mundo tan maravilloso que nos ha tocado morar, y que otros se empeñan en destruir o convertirlo en un infierno. Por eso, mantengamos viva la conciencia y memoria colectivas de la Humanidad a la que pertenecemos, aunque muchos de los humanos que nos rodean no nos gusten; hagamos ese ejercicio de generosidad, sobre todo, por el bien de nuestros hijos; ¿para qué los hemos realmente tenido?

TZI

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3 respuestas a LOS MOAIS

  1. Gran trabajo, gracias amigo.

  2. dominique dijo:

    Como siempre muy interesante amigo, gracias a tus entradas viajo a lugares lejanos.Gracias.
    Abrazos

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