GUERRERO DE LA LUZ

Mucho se está hablando estos días de la falta de liderazgo de los que precisamente solemos llamar nuestros líderes políticos, debido a su mala gestión de la crisis que nos lleva azotando estos últimos años, cada vez con más fuerza.

A la hora de definir al líder perfecto, nuestro gran problema, en un mundo que se está volviendo cada vez más fundamentalista, es que no toleramos que las personas en posiciones destacadas tengan errores humanos, como humanas que son tales personas, aunque a veces no lo parezcan. Esperamos cómodamente que el gobernante perfecto nos dirija y nos ayude a encontrar nuestro camino.

Sin embargo, la realidad es que las grandes revoluciones y los grandes avances de la Humanidad fueron impulsados por personas iguales a nosotros, con la única diferencia de que aquellos tuvieron el valor necesario para tomar una decisión clave en un momento difícil.

Deberíamos, por tanto, cambiar nuestra concepción del líder perfecto y, como Paulo Coelho, sustituirla por la expresión ‘guerrero de la luz’.

Para Coelho, los guerreros de la luz conservan el brillo en los ojos (quizás por eso los llama así). Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas y comenzaron su jornada sin alforjas ni sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre hacen las cosas bien.

Los guerreros de la luz sufren por banalidades, tienen actitudes mezquinas y a veces se consideran incapace de crecer. Frecuentemente se creen indignos de cualquier don o milagro.

Los guerreros de la luz no siempre están seguros de lo que están haciendo aquí. Muchas veces pasan las noches en vela, pensando que sus vidas no tienen sentido.

Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión, tuvo miedo de entrar en combate. Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión, perdió la fe en el futuro. Todo guerrero de la luz siguió por algún tiempo un camino que no era el suyo.

Todo guerrero de la luz pensó alguna vez que no era guerrero de la luz. Todo guerrero de la luz no cumplió en algún momento con sus obligaciones espirituales.

Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.

Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque se hacen preguntas. Porque buscan una razón y no cabe duda de que van a encontrarla.

Según esto, los políticos que nos gobiernan nunca serán guerreros de la luz, sino simples líderes porque tienen cierto poder y salen por la tele. Nosotros, en cambio, sí que somos guerreros de la luz, porque estamos llenos de imperfecciones, pero somos conscientes de ellas, las asumimos y las evitamos; nos hacemos preguntas y buscamos las respuestas.

Muchas gracias Coelho. Yo me considero un guerrero de la luz y vosotros también, queridos lectores…

TZI

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6 respuestas a GUERRERO DE LA LUZ

  1. melarrakis dijo:

    Vamos a fundirles los plomos pues.
    Un grandioso abrazo de luz.

  2. dominique dijo:

    Jolines hermano, ¡es qué la vida no es un comic ni una novela! Los guerreros de la luz son todos muy guapos, muy buenos, muy honrados, etc, etc…Pero sin ir más lejos, creo que los nuestros son más bien guerreros de las tinieblas menos para ellos mismos porque sólo se ven a ellos mismos, no quieren ver a los demás que en este caso somos nosotros mismos, peones (no llegamos a guerreros y menos de luz) que titubean más que corren en la obscuridad para sobrevivir.
    Abrazos hermano.

    • hasenroniz dijo:

      O bien no has entendido el artículo, o bien no entiendo tu comentario. Lo que he querido decir es que nuestros políticos son meros líderes (mediocres, añado yo), porque así lo deciden ellos mismos y los medios de comunicación; pero los verdaderos líderes que pueden llegar a cambiar el mundo somos nosotros, los guerreros de la luz, porque nos hacemos constantes preguntas, nos cuestionamos las versiones oficiales, y buscamos respuestas, una búsqueda constante de la verdad, de la luz, que nos cuesta batallas internas y contra los que nos rodean, que no nos entienden y, por tanto, nos desprecian. ¿Más claro ahora?

      Un abrazo

  3. dominique dijo:

    Pues sí, lo había entendido al revés, perdóname. Ay la demencia seníl me persigue, ¿pero me aceptarías en tu ejército de guerreros de la luz? Me enchufaría un generador portatil.
    Abrazos y perdón de nuevo.

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