LOS GUERREROS DE SECHÍN

Los guerreros regresan de la batalla pisando una “alfombra” con los restos de los vencidos, en su mayor parte cabezas cortadas con la boca desencajada y llenas de sangre, brazos y piernas amputadas… Desfilan orgullosos con sus colores de guerra, sus cascos coronados de plumas y sus armas. Caminan serios, hieráticos, tras los pendones victoriosos. No hay sacerdotes, el desfile es solo para ellos y el pueblo les aclama. Pasan mil… dos mil… tres mil… cinco mil años. Todo aquel ceremonial grabado en piedra, una obra colosal e impresionante, quedó sepultado y olvidado durante milenios…

… Hasta que el conjunto arqueológico fue descubierto allá hacia 1937. Y hasta que, ya en nuestros días, el lugar ha vuelto a estar de actualidad tras los nuevos descubrimientos realizados que muestran en todo su esplendor este centro ceremonial, perteneciente a una desconocida cultura de la que aún no se han conseguido desvelar los múltiples misterios que la envuelven en sombras.

Perú es, todo él, un inmenso campo arqueológico, donde los hallazgos se suceden cada poco tiempo, y donde no ya ciudades sino culturas enteras quedan por ser descifradas. Uno de los más sorprendentes descubrimientos del pasado siglo fue este de Cerro Sechín, un templo de carácter ceremonial, rodeado en su perímetro por grandes losas grabadas con unas fieras figuras perfectamente conservadas. Algunas de esas losas superan los cuatro metros de altura y, en su conjunto, forman el monumento escultórico más importante de toda la costa peruana, y seguramente el más antiguo de Suramérica.

El descubrimiento de Cerro Sechín se produjo en 1937, año en el que se localizó la piedra que los campesinos llamaron del “indio bravo” y que resultó ser la representación de un guerrero recién ejecutado. Lo que parecían plumas resultaron ser sus cabellos erizados.

Cerca de cien monolitos fueron hallados entonces, así como toda la parte delantera del templo. Luego, el lugar volvió a ser olvidado y muchas de sus piedras desaparecieron. En 1970, el trágico terremoto del Callejón de Huaylas, que causó miles de víctimas, sepultó lo poco que se había encontrado hasta entonces.

En los años siguientes, se consiguió poco a poco sacar a la luz el conjunto en lo que parecía su casi totalidad, aunque aún quedaba por excavar la parte sur y el primitivo templo de barro que se encontraba debajo del de piedra.

En los tres muros descubiertos se ordenan simétricamente trescientos monolitos, algunos con un peso de tres toneladas. El motivo central del conjunto se despliega en torno a la figura del guerrero, y se ordena en dos grandes grupos: los guerreros victoriosos con sus cascos y armas, y los guerreros vencidos (en su mayor parte reducidos a cabezas decapitadas). Es un desfile ceremonial que se dirige hacia las puertas del templo. los vencedores están representados en las estelas mayores y los vencidos en las pequeñas.

Tras los nuevos hallazgos realizados se cree que por fin se podrá ordenar definitivamente la procesión guerrera, explicar su finalidad y aclarar el significado de símbolos como el caimán y la serpiente, que esta cultura legó a otros pueblos y que después perduró como extendido símbolo en todo el continente hasta la llegada de los españoles.

Se han atribuido los más diversos vínculos y relaciones a estas figuras, de estilo patético y expresionista. Hay en sus trazos cierto parecido con los llamados “danzantes” de Monte Alban en México, y se los relaciona también con las figuras de Tiahuanaco (Bolivia). Los arqueólogos siguen dudando de si este es un templo Chavin (la cultura matriz del Perú) o si, por el contrario, tiene características propias. Las últimas investigaciones parecen demostrar que este templo no fue abandonado, sino enterrado ceremonialmente hace unos 3.500 años.

En todo Perú no hay un homenaje a la muerte, a la guerra, a los vencedores y vencidos tan dramático como éste. Ahora se sabe que toda la zona del Valle de Casma fue un centro político, religioso y social con una cultura muy superior a la de sus vecinos y que desde aquí emigraron y se llevaron su bagaje cultural a otras zonas del Perú.

A quince kilómetros hacia el sur se encuentra Chankillo, el observatorio astronómico más antiguo de América, con trece torres y una fortaleza con tres murallas. A la misma distancia están los geoglifos de Pampa Colorada, que se divisan desde un cerro cercano, y que son figuras de entre 25 y 40 metros, muy parecidas a las de Nazca, pero más pequeñas.

A dieciséis kilómetros se encuentra Moxeque y su conjunto arqueológico y a dos kilómetros, la Pampa de Llamas, una cancha de pelota 700 años más antigua que las conocidas de México.

Cerro Sechín, Palacio Sechín, Templo Sechín o Pirámide de Sechín, está situado en el km 371 de la carretera Panamericana, en el desvío que va hacia Huaraz. El complejo lo forman una galería de piedra, una plaza semihundida y siete edificios. Dos de ellos ocupan el centro y los demás se despliegan en los lados, separados por galerías.

De los edificios centrales, uno es de barro (el más antiguo) y el otro, de piedra. El más antiguo contiene una cámara sagrada con un atrio que comunica a dos habitaciones y dobles escalinatas. Los muros fueron pintados de azul y rosado. Hay asimismo relieves polícromos y pinturas murales de dos pumas. Detalle muy importante, ya que la pintura es escasa y rarísima en la arqueología peruana. Esta construcción fue modificada y ampliada varias veces, y parece ser que la conclusión del conjunto fueron las estelas grabadas.

El arqueólogo Henning Bischof ha estudiado los últimos relieves de barro de Cerro Sechín, identificando un ritual de sacrificios humanos al mar. El dibujo menor es un enorme pez y también el de un hombre sacrificado al que luego se arrojaría al mar para que los peces lo devoraran. Los sacrificios se relacionaban con la necesidad de controlar las lluvias.

Algunos investigadores peruanos, como Fernando Llosa o Loayza, sostienen que hay un cierto parecido entre los monolitos de Sechín y la tradición oriental. Varias de las figuras de piedra tienen un cierto parecido con héroes de la mitología china. Es más, Sechín quiere decir “cuerpo visible” y la palabra Perú podría venir del término chino “Pelú” que significa “bruma blanca”. Loayza piensa que es posible la navegación desde China hasta América bordeando la costa, partiendo de Formosa y siguiendo una corriente marina que une ambos continentes.

El mundo, nuestro mundo, está lleno de misterios.

TZI

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Arqueología y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a LOS GUERREROS DE SECHÍN

  1. dominique dijo:

    Absolutamente sobrecogedor y apasionante!!! Sí, nuestro mundo está lleno de misterios e incógnitas que vamos descrubriendo poco a poco pero como es “sólo cultura” se dispone de tan pocas ayudas que la busqueda está super-ralentizada, y si hubiera petroleo no se dudaría ni un instante en destruir maravillas que nos pueden enseñar o al menos recrear la vista y estímular nuestra imaginación. Me apasionan estos mundos que descubres, gracias hermano.
    Abrazos

    • hasenroniz dijo:

      No interesa económicamente, ni tampoco que se divulguen como misterios sin resolver y que harían cambiar totalmente los cimientos de la historia de la humanidad y de nuestros orígenes; las religiones no se sostendrían y se produciría una catastrófica crisis de identidad en el ser humano que sería imposible de reconducir…
      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s