VIAJES A LA LUNA

Nuestro satélite nos ha fascinado desde siempre. Y desde siempre hemos soñado con viajar al mismo para conocer todos sus detalles y misterios. Y desde hace no tanto, tales viajes únicamente eran posibles con la imaginación, de la que poseemos capacidad ilimitada.

Ya en el siglo II de nuestra era, el poeta de origen sirio Luciano de Samosata (h. 120 – h. 185) parece ser que fue el primero en describir un viaje fantástico a la Luna. Lo hizo en sus ‘Relatos verídicos’, donde cuenta cómo un tifón hizo elevarse por el aire al barco en el que navegaba el protagonista, y cómo tras ocho días de viaje llegaba hasta la Luna, donde encontraría seres imaginarios y presenciaría una batalla entre los habitantes de la Luna y los del Sol.

Posteriormente, el gran astrónomo Johannes Kepler (1571-1630), cuyas leyes sobre el movimiento de los planetas son uno de los fundamentos teóricos de los vuelos espaciales, escribió un relato de ficción con el nombre de ‘El sueño’, en el que describía un viaje desde un volcán en Islandia a la Luna, donde existían grandes diferencias de temperatura y altitud.

El novelista y dramaturgo francés Savinien Cyrano de Bergerac (1619-1655) publicó en 1657 ‘El otro mundo. Los estados e imperios de la Luna y del Sol’, donde relata cómo una pequeña nave, cuyas velas son impulsadas por la evaporación del rocío, llega a una Luna no muy distinta de la Tierra.

Pero, el precedente literario más sorprendente tiene lugar en el siglo XIX. Se trata del famoso novelista francés Jules Verne (1828-1905), autor de dos títulos relacionados con un viaje fantástico a nuestro satélite: ‘De la Tierra a la Luna’ (1865) y ‘Alrededor de la Luna’ (1869).

En el primero, se cuenta por qué se decide la aventura, así como todos los preparativos que anteceden al lanzamiento de una bala, con tres pasajeros en su interior, desde un cañón. La segunda de las novelas mencionadas relata el viaje y la estancia alrededor de la Luna de los protagonistas, convertidos en los primeros seres humanos en contemplar su cara oculta.

Lo que más sorprende de estas novelas de Verne es su carácter premonitorio y los muchos puntos en común con la realidad posterior, a saber: el hecho de que los promotores del viaje sean estadounidenses, de tratarse de tres “astronautas”, de lanzar la nave desde Florida, de bautizarla con el nombre de Columbiad, etc., hacen de la obra de Verne un precedente “mágico” de la llegada del hombre a la Luna.

Jules Verne era uno de esos personajes capaces de ver el futuro, eso parece claro; la cuestión para mí es si lo veía en sus sueños, o si bien poseía algún instrumento que se lo facilitaba…

TZI

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3 respuestas a VIAJES A LA LUNA

  1. melarrakis dijo:

    Lo de Julio Verne tiene tela. Y no es el primer caso de una historia inventada que luego coincide con la libertad. Los dogones hablaban de la estrella sirio B antes de que fuera observada por ningún telescopio, como que Marte tuviera dos hijos Fobos y Deimos, o que Saturno devorara a sus hijos…de ahí los anillos.

    • hasenroniz dijo:

      Muchos misterios amigo. Otro más: ¿cómo es posible que los sociatas, con todo lo que roban, sigan ganando elecciones (generales, autonómicas, municipales…)? Éste sí que se me antoja irresoluble, a no ser que postulemos la subnormalidad profunda del vulgo (y de que muchos, claro está, viven de las subvenciones).

  2. dominique dijo:

    A mí sinceramente, viajar a la luna no me importa demasiado, con tantas cosas sin descubrir en la tierra preferiría conocer bien mi planeta. Opino que todo este dineral gastado en exploraciones galácticas sería mucho más útiles aquí para paliar muchísimas carencias, pero claro entre exponer mi modesto parecer y que se haga hay años luz. Como bien decís, las mitólogías griegas y romanas conocían muy bien el sístema de los planetas y lo adaptaban a unos relatos sencillos, relacionados con sus dioses para hacerlos más comprensibles, luego muchos astrónomosos de la historia antigua hicieron infinidades de descubrimientos en vigencia aún como la famosa Hipatia de Alejandría, que curiosamente ya molestaba en aquella época con sus hallazgos. Julio Verne era un visionario como unos cantos más totalmente desconocidos y lo curioso es que él siempre acertó.
    Abrazos.

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