VITAMINA C

Parece ser que la vitamina C tiene propiedades que nunca nos hubiéramos podido imaginar, como por ejemplo, la destrucción de células cancerosas con la aplicación intravenosa de altas dosis. Hay ya muchos estudios que lo demuestran, algunos de ellos de hace ¡casi 40 años! Pero aquello podía ser un desastre para el negocio de la quimioterapia, así que inmediatamente se diseñaron estudios para demostrar lo contrario.

En 1976, Linus Pauling y Evan Cameron, consiguieron que pacientes en estado terminal tratados con ascorbato sódico sobrevivieran 300 días más que los no tratados, y repitieron unos resultados similares dos años después. En respuesta a estos estudios, se realizó otro, pero en el que casi todos los pacientes habían recibido previamente quimioterapia, y otro estudio en el que la aplicación de vitamina C se realizó solo durante 10 semanas, algo que nada tenía que ver con los estudios originales de Pauling y Cameron.

Está claro que la vitamina C no es un producto interesante para las multinacionales farmacéuticas, ya que su producción es muy barata y no precisa una licencia especial (no se puede patentar). De hecho, es más bien un producto molesto para la “farmafia”, siendo incluso objeto de acoso. Hay quienes afirman que su ingesta excesiva provoca efectos secundarios, como el aumento de excreción de ácido úrico y de oxalato, la formación de piedras en el riñón en pacientes con insuficiencia renal crónica o que están siendo tratados con anticoagulantes, o incluso daño genético que podría desencadenar cáncer. Un estudio reciente de Mark Levinee demuestra, sin embargo, que la vitamina C no afecta a las células sanas y, en cambio, mata las células cancerígenas, y que aunque se sobrepase el límite de saturación en el torrente sanguíneo, el exceso es eliminado rápidamente por la orina.

La vitamina C también participa en las reparaciones de las arterias y capilares sanguíneos. Su falta es suplida por nuestro cuerpo produciendo más colesterol, como mecanismo alternativo de reparación. Nuestro índice de colesterol aumenta por tanto, y nos recetan anticolesterolemiantes para reducirlo, con lo cual estamos eliminando también ese mecanismo alternativo de reparación y se producen, paradójicamente, los accidentes cardiovasculares que se estaban intentando evitar. Estadísticamente, está ya demostrado que las estatinas provocan problemas cardiovasculares serios, e incluso algunas ya se han retirado. Pero, nadie nos explica que quizás debiéramos aumentar la ingesta de vitamina C como solución al colesterol alto.

Todo esto parece tener su lógica si pensamos en términos de la famosa dieta mediterránea y sus bondades. La ingesta de grandes cantidades de vegetales (verdura, hortalizas, frutas) proporciona abundante vitamina C, fácilmente asimilable por nosotros, lo que nos sirve de defensa contra el cáncer y los accidentes cardiovasculares, que se han vuelto una plaga desde que ya no seguimos esa dieta.

Algo parecido sucede con la vitamina D, que merecería un artículo específico. esta vitamina es fundamental para nuestro sistema inmunológico, pero nuestro cuerpo solo puede producirla cuando nuestra piel está expuesta al sol, con lo cual en invierno padecemos carencia de ella y nuestras defensas se ven notablemente reducidas. Esta es una de las razones de que sea en invierno cuando cogemos los catarros y las gripes, cuyos virus también están en el ambiente en verano, pero que no nos afectan porque nuestro sistema inmune se “carga” por efecto de la vitamina D producida por el sol. He aquí otro remedio barato contra estas enfermedades, pero que no interesa a la “farmafia”; de hecho, también la ingesta excesiva de vitamina D puede provocar graves efectos secundarios, según ellos.

Como anécdota final, recuerdo que una vez, en invierno, pedí a mi médico que en los análisis que me iban a hacer, me midiesen el nivel de vitamina D. Me lo aceptó, a regañadientes, y me salió un nivel bastante más bajo que el límite inferior aconsejado. Por supuesto, el médico no me recomendó que tomase algún suplemento de vitamina D ni nada parecido. En el mismo análisis, el nivel de colesterol era ligeramente más alto que el límite superior aconsejado. Para esto sí que me recetó estatinas que debía de empezar a tomar de manera inmediata si no quería tener problemas cardiovasculares. Rompí la receta de las estatinas y decidí que tenía que tomar más vitamina C, a ser posible de forma natural, y que tenía que tomar más el sol (aunque nunca he sido de los que se esconde de él). El tiempo dirá si me equivoco o no, pero al menos estoy contento por haber tomado mis propias decisiones.

TZI

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7 respuestas a VITAMINA C

  1. Alex dijo:

    Creo que este blog le va a gustar, va bastante mas lejos que la cuestion de las vitaminas http://lacuracionnatural.blogspot.com.es/

  2. rosa b.c dijo:

    Mi opinión sobre el colesterol no es una teoría científica sino una opinión…o intuición o …lo que sea basada en el sentido común. Mi reflexión es: ¿porqué va a ser mala una sustancia que va en el cuerpo desde que nacemosy es necesaria para tener una salud óptima?..porqué tienen que ser las cifras iguales para todos (limite alto y bajo). El colesterol forma parte de nuestras células….y si pasas el límite ya tienes una etiqueta de “enfermo”. Y ya te están metiendo química para bajarlo. No estoy de acuerdo. Cada cual necesitará su cantidad sea la sustancia que sea. Y yo creo que si es “alimento” para nuestras células y precursor de hormonas, de vitamina D etc etc….bajarlo artificialmente puede que sea el auténtico riesgo para nuestra salud. Y más si unos niveles altos son parte de tu vida aunque te alimentes de manera muy sana…..no sé…a mi que actualmente en la Salud todo sea “corregible” me mosquea.
    Me gusta tu Blog.

    • hasenroniz dijo:

      Buena intuición, es más, el mismo cuerpo produce colesterol cuando lo necesita; no parece lógico que sea para autointoxicarse… Antes el nivel de colesterol que no había que sobrepasar era de 240, ahora lo han bajado a 200, así que todos los que estaban entre 200 y 240, sanos, ahora deben ser medicados con estatinas. Si leemos los prospectos de estos medicamentos, pueden provocar precisamente lo que se quiere evitar: problemas cardiovasculares. Pero, si aparecen éstos, es muy fácil achacarlo a que se comían muchos huevos o alguna tontería similar, y nunca a los efectos secundarios de los fármacos ingeridos. Y como la gente confía en los médicos, se lo cree todo, y las farmacéuticas a seguir ganando dinero, y cuando necesiten más beneficios, con bajar los niveles máximos de cualquier otra cosa ya está solucionado todo… a costa de nuestra salud. Lo que nos falta es información, aunque muchas veces es porque no queremos saber, pues creemos que si no afrontamos el problema, éste desaparece, pero el problema solo puede desaparecer si intentamos afrontarlo, precisamente con buena información.
      Me alegro que te guste mi blog. Gracias.

  3. Adrian dijo:

    Buen punto, espero los resultados de tu ensayo. Saludos desde Venezuela.

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