EL FIN DE LAS UTOPÍAS

Cuando yo era más joven, hace unos 20-30 años, como forma de rebeldía frente al Estado opresor (el Estado siempre es opresor por definición, ya que regula nuestras vidas y no nos deja hacer lo que nos da la gana), aducíamos que nos considerábamos “Ciudadanos del Mundo”, y que no debería haber países, ni fronteras, ni otras barreras artificiales entre los seres humanos, todos iguales ante las leyes de comportamiento social, todos con las mismas oportunidades ante la vida… todo ello muy idealista y utópico, como corresponde a esa etapa de nuestras vidas.

En la actualidad, esta manera de pensar se ha desmontado, por el miedo que se tiene a un Nuevo Orden Mundial, controlado por la elite capitalista, que nos haga más esclavos de lo que ya somos. El caso es que ahora, como forma de rebeldía frente al Estado opresor, lo que se lleva es precisamente lo contrario, el apego al terruño, a lo cercano, y la búsqueda del mayor número de diferencias respecto al resto del mundo. El ser diferente y especial es lo que prima, la exaltación de la tribu, como si no quisiéramos pertenecer a la especie humana.

El resultado de este vuelco en nuestra forma de ver el mundo, es que se valora y se premia, no por las capacidades individuales, ni por la bondad de los proyectos, sino por los apellidos, que denotan la pertenencia a la tribu. Y la fábrica de tribus no descansa; continuamente aparecen países nuevos, y zonas que quieren independizarse porque sus gentes creen que van a ser más felices, cuando lo único que hacen es cambiar un Estado opresor por otro, con similares dependencias respecto al resto del mundo (materias primas, capital económico y humano, etc.).

Vivimos en una falacia monumental, esclavos de nuestros deseos artificiales, impuestos y manipulados por las grandes multinacionales; vivimos bajo control permanente, hipnotizados e idiotizados por los medios de desinformación de masas. Y nos hemos vuelto incapaces de construir una utopía que englobe a toda la Humanidad y que nos guíe hacia un mundo mejor, como ingenuamente intentábamos imaginarnos hace tan solo dos o tres décadas.

¿Estarán consiguiendo dominarnos poniendo fin a las utopías? Lo que se lleva ahora es la satisfacción inmediata de unos deseos la mayoría de las veces forzados por la publicidad y por el medio que nos rodea. Ya casi nadie piensa en el mañana, en si seremos capaces de reducir esas fantasías impuestas y disfrutar con lo que tenemos, sea mucho o poco, que en definitiva de eso se trata la vida.

TZI

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2 respuestas a EL FIN DE LAS UTOPÍAS

  1. Maria Jose Salas Cuadra dijo:

    Hola, acabo de descubrir este blog y me ha encantado. Animo! Yo pienso seguiros.
    Un Saludo!

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